El otro día veo por primera vez a mi vecino de finca y me acerco a presentarme.
Cuando le invito a entrar y pasear y ve la destartalada caravana —el tío que vivía antes aquí tenía Diógenes— en mitad del terreno, me dice:
**¿Cuándo vas a tirar eso? Es horrible.**
**Tuvimos que plantar árboles para no verla desde nuestra terraza.**
Le respondo muy seguro de mi mismo que no se preocupe.
Que la voy a arreglar y poner bonita.
**No por Dios tira ese trasto, aunque la arregles no va a ser bonito.**
Entonces yo pienso que él no me entiende, que no se está poniendo en mi lugar, que no se imagina lo que trato de mostrarle y él, como buen rico, no insiste.
Guarda silencio al respecto y seguimos paseando.
Tras acabar de ver mi finca él me invita a pasar a la suya y me encuentro con una casa acojonante de piedra estilo moderno con ventanales gigantes y una cocina de sueño, un jardín cuidado al milímetro con árboles frutales y plantas medicinales, un Ferrari que asoma por el garaje y un par de hijos jóvenes bien educados y aún mejor vestidos.
Ahí entiendo a qué se refería unos minutos atrás con «tira ese trasto».
Entiendo qué quería decir cuando decía sin decirlo que aunque la dejara bonita no la iba a dejar bonita a sus ojos.
Entiendo que él me estaba hablando de un nivel de belleza y yo le estaba hablando de otro.
Él me hablaba de una octava y yo le hablaba de otra.
Él me estaba tratando de llevar a una realidad mejor que la mía y yo la estaba bloqueando pensando que la mía era mejor.
Yo le hablaba de reguetón y de
**mamita déjame agarralte la cosita** mientras puesto de cocaína y cervezas le eres infiel por tercera vez este mes a tu mujer y él me hablaba de un piano de cola y un violín interpretando a Chopin en una vieja iglesia de Gdansk mientras agarras la mano de ella y cierras los ojos y te concentras y sientes como si las notas sonaran dentro de ti.
Entonces ahí me recuerdo que cuando pones a la persona en la perspectiva adecuada no hacen falta palabras pues la realidad habla por sí misma.
Recuerdo que si alguien te dice algo y luego guarda silencio se te deben encender las alarmas.
Recuerdo que es prácticamente imposible que alguien vea algo sin creerlo primero.
Recuerdo que por más que yo hable del camino del rico y el libre es prácticamente imposible que alguien lo pueda comprender.
P.d.: mañana domingo 4 a las 10 a.m. doy una charla sobre la nueva edición del Manual aquí https://meet.google.com/rqk-kdmq-xas.
P.d.2: Opinión no solicitada presuntamente inventada:
**Deja ya de tomar el pelo a la gente y de enriquecerte por eso.**
@XX-lr4sg, no comprador.