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Ricos y Libres

Por Antonio Herrero Estévez

El fortalecimiento del espíritu humano

Antonio Herrero Estévez · Ago 30, 2026 ·

Ayer en Alicante tomando un té conozco a un hombre.

Por alguna razón que desconozco me cuenta que su mujer hace dos meses le pidió un tiempo.

Me confiesa que él está muy enamorado pero al mismo tiempo me pregunta que cuánto debe esperar antes de tirar la toalla y

**dejarla escapar**.

Le respondo que si tras veintiún años de matrimonio considera que dos meses es tiempo suficiente para abandonar, mi consejo de hombre es que mejor piense que esto no ha hecho más que empezar, y que dentro de un año o dos o tres hablamos y entonces Dios verá.

Le digo que si su amor se mide en días o en semanas o meses aún le queda mucho para aprender a amar.

**Si llega el caso, y si es necesario, deja que tu amor por ella muera en ti. **

**Dios no lo quiera, pero si así lo quiere, deja que la intensidad de esa vibración se apague sola,**

**pero no la intentes apagar tú artificialmente antes de tiempo.**

Me dice que ella por ahora no le quiere ver y me pregunta qué creo que tiene que hacer.

Le digo que lo que ahora tiene que hacer es evidente.

Que lo que tiene que hacer es exactamente lo mismo que siempre ha tenido que hacer: buscar su propia felicidad y estar bien.

Que pocas cosas hay menos apetecibles para una mujer que cuando un hombre la invita a su vida para llenar el hueco que no saber llenar él.

Que una relación ideal es aquella en la que ambos se cuidan de sí mismos. Se salvan a sí mismos. Se aman a sí mismos. Le digo que una relación ideal es aquella donde te juntas para compartir la abundancia y el amor interno que estás construyendo, y que si algún día los problemas y las miserias llegan —que llegarán— veremos qué hacemos con ello a su debido tiempo.

Me dice que todo esto suena muy bonito, pero que si no la puede ver —porque ella no quiere—, nada de lo que él haga ella lo va a saber.

Le digo que me alegro que me haga esa pregunta porque justo ahora está empezando a comprender.

Le recuerdo que el amor que él siente hacia ella no depende del amor que ella sienta hacia él.

Que nadie, —salvo nosotros mismos— tiene ese poder.

Que cuando uno tiene la mente amueblada si estás con pareja es cojonudo y que si no también.

El té se alarga y finalmente abandono mi feliz idea de abrir las páginas del libro que me había llevado para leer, el hombre me invita a cenar mientras seguimos charlando y cuando parece que nos van a echar a patadas salimos de allí y continuamos la telenovela paseando.

Caminando por el paseo marítimo me dice que Alicante está lleno de mujeres atractivas y que a veces siente deseos.

Le digo que dar rienda suelta a tus pasiones está bien y es humano y es una opción y que si miles de millones de personas lo hacen seguro que es por alguna buena razón, pero que si está dispuesto a escuchar le voy a contar algo que, aunque quizás ahora no lo sepa, es mucho mejor.

Que cuando elegimos conservar nuestra energía, cuando elegimos ser «fieles», cuando elegimos el camino de la nobleza interior, no lo hacemos por otros sino por nosotros.

Me dice que sí, que también esto suena muy bonito y que también él se ha tragado esa historia que las iglesias nos han contado, pero que a veces siente que ha vivido toda su vida matrimonial en una especie de represión y como si se sintiera ahogado.

Le explico que a menudo eso que llamamos represión sexual en una pareja monógama es en realidad una falta de comunicación, una falta de expresar cómo nos sentimos y cuál es nuestra situación interior, y que con el mero hecho de verbalizarlo y de comunicarlo te sientes mucho mejor.

Le cuento que hay algo esperándonos en otro lado.

Que cuando tienes las herramientas y la práctica mental y corporal adecuada, —cuando desarrollas visión y concentración—, lo que la mayoría llama represión es…

en realidad…

el fortalecimiento del espíritu humano.

Retiro Ricos y Libres 21º edición. https://www.ricosylibres.com/retiros/

24, 25, 26 abril 2026

500 € si reservas antes del 5 de enero a las 10 a.m.

550 € si reservas después.

«Recuerda que la autodisciplina no es la represión. La represión es cuando te resistes y luchas contra tus deseos, manteniéndolos tan enterrados e inexpresados como sea posible. La autodisciplina es cuando tus deseos más elevados gobiernan tus deseos menores, no a través de la resistencia, sino a través de la acción amorosa basada en la comprensión y la compasión».

David Deida,

**El camino del hombre superior**

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