El otro día vino un amigo meditador a dormir a casa y nos fuimos a la finca a trabajar un rato.
Mientras movíamos ramas de un lado a otro y veíamos un rojo atardecer le pregunté qué era la meditación para él.
Me dijo que él a su vez le preguntó a un maestro avanzado de meditación cuál era, para él, la vara de medir el progreso en la meditación. Que cómo sabía si estaba progresando.
Y la respuesta del maestro a mi amigo fue…
**You become an ordinary man.**