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Ricos y Libres

Por Antonio Herrero Estévez

No amagues

Antonio Herrero Estévez · Ago 22, 2026 ·

No amagues—me digo a mí mismo todos los días—.

Hace unos años estaba en Benalmádena visitando a mi querido tío Diego.

Le dije que le invitaba a comer a él y a su mujer.

Me dijo que claro que comía conmigo pero que los sobrinos no pagan.

Que los que pagan son los tíos.

Le dije que me permitiera invitarle, que para mí era un honor, un privilegio.

Le dije que para mí invitar a mi tío a comer era como una especie de símbolo.

Me dijo que de ser así entonces sí.

Comimos y cuando habíamos terminado pedí la cuenta al camarero.

Cuando llegó él saco la tarjeta como quien no tiene ningún género intención de dejar pagar a otro.

Yo también la saqué.

Le dije que invitaba yo.

Él me dijo que no, que invitaba él.

El lugar que elegí para comer era un buen sitio, de esos que te sale a unos 200 € la cena de tres.

A ti quizás eso te parece mucho o poco o normal y a mí me parecía mucho más de lo que me acostumbraba a gastar.

El caso es que cuando él me dijo que invitaba él, algo en mi interior quiso ceder.

Durante una milésima de segundo una voz en mi interior dijo: que pague él.

Deja que te invite.

Él es rico.

Tú no.

Guárdate esos 200 €, aprovecha la oportunidad.

Pero entonces afortunadamente me acordé de lo que hacen los hombres.

Me acordé de una de mis frases favoritas desde hace años.

Me acordé de la frase que más éxitos me ha traído:

**No amagues.**

No intentes hacer algo.

Hazlo.

No saques a pasear palabras que luego no tienes intención de ejecutar.

O, como diría Alatriste, no saques la espada si no es para batirte.

**No hay mayor deshonra que desnudar el acero y no mancharlo. **

**Quien saca la espada debe estar dispuesto a morir con ella… o a hacerla valer.**

Entonces le volví a decir a mi tío que me permitiera el honor de invitarle y le recordé el símbolo y todo eso y casi se lo pedí por favor mirándole a los ojos y entonces ahí sí me lo permitió.

Días después comprendí que cuando fue a pagar él, por un lado estaba haciendo lo que tenía que hacer, y por el otro me estaba probando.

Me estaba midiendo como sólo los ricos miden a los pobres.

Puesto que él tenía exactamente 0 % necesidad de mi invitación él estaba viendo si realmente yo tenía un mínimo de intención.

Quería ver si tenía honor.

Cabeza.

Palabra.

Quería ver mi acto era sincero o una simple y deleznable actuación.

Bien, en dos días unas cuantas personas se han apuntado a la lista de espera de la comunidad. Como está cerrada ahora, justo ahora, es cuando quieren entrar.

¿Y sabes lo que va a hacer el 70-80 % de esa gente cuando la puerta vuelva a abrir?

Efectivamente.

Amagar.

No entrar.

Cada semana me escriben varias personas con preguntas sobre el Manual.

Y cuando les respondo si es que alguna vez cometo el error de responderles, ¿sabes qué hacen la gran mayoría de ellos?

Efectivamente, amagar.

No comprar.

Así viven dirigen vidas: amagando.

Tocando las pelotas al destino.

Hablando y hablando y hablando, pero no actuando.

Si quieres crecer pero crecer mucho en la vida hay una sola regla que debes respetar:

cuando dices que vas a hacer algo pierde el culo por hacerlo.

La próxima vez que digas que vas a hacer algo y te descubras a ti mismo que no lo vas a hacer, hay una sola voz en tu interior que debes escuchar:

**No amagues**—me digo a mi mismo todos los días—.

PD: mañana a las 9 a.m. abro en

**preventa** las agendas Gobierna tu vida https://www.ricosylibres.com/gobierna-tu-vida/.

El año pasado se agotaron 300 agendas en unos días y como mi lista ha crecido sustancialmente este año lo voy a hacer diferente.

Quien una agenda quiera tener, este momento no debe perder.

(Una vez que tenga el número de agendas a vender, las imprimo).

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