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Ricos y Libres

Por Antonio Herrero Estévez

El mayor error del pobre

Antonio Herrero Estévez · Ago 21, 2026 ·

El mayor error del pobre es pagar con tiempo lo que no quiere pagar con dinero.

Eso es todo.

Algunas personas, miles de ellas, leen rigurosamente mis emails desde hace años.

Los leen con fruición.

Leen los emails dos veces, cinco, algunos hasta diez veces.

Algunos se desuscriben cuando no pueden soportar tanta verdad.

Se cabrean en sus cabecitas. Se ofenden. Se van.

Al cabo de un tiempo vuelven a entrar.

Hasta me escriben mensajes de agradecimiento.

**Ay grasias lisensiado no sé cómo pagarle por todo lo que me aporta no sabe cómo me gustaría conoserle en persona**,—me suenan todos sus mensajes.

Ven el Manual. Lo quieren compran. Saben que es valioso.

Pero las vocecillas que dirigen sus vidas, aquellas vocecillas que tienen en el interior de las que no son ni remotamente conscientes, gritan:

**No.**

**No cometas ese error, eso sería estúpido por tu parte.**

**No lo compres, ya tienes valor con los emails que son gratis. **

**Ahorra, no gastes, gástatelo si eso en cerveza, aprovecha que son gratis, aprovecha esta oportunidad.**

Dios. Se me ponen los pelos de punta porque me recuerda a mi yo del pasado.

Piénsalo.

Son capaces de leerse cientos de emails porque son muy valiosos pero son incapaces de comprar el Manual aunque saben que también les aportaría mucho valor.

Cuando entiendes la psicología detrás, cuando entiendes el por qué los seres humanos actuamos así, alucinas.

Leen todos los emails porque en su cabeza son gratis pero no compran el Manual porque en su cabeza requiere un esfuerzo.

**Al menos una vez en tu vida haz algo que consideras muy difícil.** 
Jacob Lund Fisker

(Yo diría al menos una vez al mes).

Usan su tiempo de vida (que es finito) para leer emails porque no quieren usar su dinero (que tiene el potencial de ser infinito).

Es como aquella historia que cuenta Mj de Marco.

Una hamburguesería abre sus puertas y como acción de marketing regala una hamburguesa.

Se forma una cola gigante de gente que quiere reclamar su hamburguesa gratis.

Los pobres hasta se dan codazos para estar en la cola.

Hacen colas de una hora para recibir una hamburguesa gratis sin darse cuenta de que ese «gratis» lo han pagado con una hora de su vida (una hora de su vida, que es finita y no va a volver).

Y lo hacen, tócate los pies, para no pagar 2 dólares de hamburguesa.

Cuando comen la hamburguesa «gratis» piensan:

**joder qué suerte tengo. Hoy es mi día de suerte.**

Mientras tanto, el rico, el tío que ha cumplido etapas de consciencia, el que ha puesto las prioridades en su sitio,

**el tío que usa su energía en su propio beneficio**, sentado en su mesa en el restaurante de enfrente y comiéndose una hamburguesa que ha pagado gustosamente,

piensa:

**Cambiaría todo mi dinero por volver a ser joven.**

El que quiera entender que entienda.

**Y tú, que te has hecho cargo de lo poco, te pondré al cargo de lo mucho.**

Mateo 25:21

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