En la finca que he comprado vivía un tío con el síndrome de Diógenes.
En estos meses hemos sacado, calculo, unas 15 toneladas de basura.
Y el caso es que con los voluntarios que vienen a ayudar teníamos una especie de broma.
Cada vez que veíamos algo que quizás podríamos usar en el futuro, algo como un hierro en más o menos buen estado, o una mesa, o unas maderas, o un salero, o una raqueta de tenis sin cuerdas que, joder, se pueden arreglar, o veinte somieres de madera que lo mismo los pintamos y quedan cojonudos,
decíamos:
**…y si lo guardamos para el futuro? Por siaca?**
Entonces todos respondíamos al unisono: —¡¡TÍRALO!!
Era un juego difícil porque era fácil caer en la tentación.
**¿Y si…?**
¡NO!, ¡¡TÍRALO!!
La vida es IFI, que diría Jim rohn.
Tirar se convirtió en un acto de cordura. En un acto de riqueza. En un acto de sabiduría. En un acto de abundancia: tengo lo que necesito y cuando necesite algo que no tengo lo compraré.
¿Sabes?
Cuando ves el estado de una mente enferma sabes si sabes mirar en qué grado de esa misma enfermedad te encuentras tú.
Si ese tío tenía un 10, ¿yo dónde estoy? ¿En el 7? ¿En el 2? ¿En el 5?
Llevo muchos años construyendo una vida minimalista, pero desde que me he expuesto a las consecuencias debastadoras de una mente enferma lo soy aún más.
Desde que he visto con claridad la frustración a la que te conduce el acumular cosas y a libertad que te lleva el soltarlas, suelto más.
Estoy en mi casa frente a la librería, hay 8 libros que no he leído y todo apunta a que no voy a leer,
SÍ SÍ, PERO… Y SI?
**TÍRALO!!!**
Tengo unos pantalones que no me pongo desde hace meses, sí, sí, pero… ¿y si?
TÍRALO!
Llega un momento en la vida en la que te das cuenta de que absolutamente todo tiene que ver con la eficiencia energética, con cómo usas los recursos de los que dispones.
¿Los usas para tu libertad o los usas para tu esclavitud?
¿Son un lastre, o un propulsor?