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Ricos y Libres

Por Antonio Herrero Estévez

Cambiar la forma de ver

Antonio Herrero Estévez · Ago 14, 2026 ·

Esta mañana estaba meditando al amanecer en casa de mi padre, en Madrid.

Entonces oigo una mujer llorando en la calle.

Me asomo a la ventana y la veo.

Llora a moco tendido, como un niño, de forma desconsolada.

La observo sin decir nada en modo pervertido.

Va con un vestido.

Mi imaginación poco puede imaginar porque su forma de vestir y de estar no me ha dejado casi nada.

Una de sus voluminosas amigas operadas se está escapando por un lateral.

Son las ocho de la mañana.

Se va a meter en el coche.

Va con un tercio de cerveza en la mano.

**¿Estás bien?** —Le pregunto sabiendo la respuesta desde la ventana—.

Ella no sabe de dónde viene la voz.

Mira a todas partes. Mira hacia arriba. Me ve.

**Sí, sí, estoy bien.**

Sí sí, estás de puta madre, —pienso yo.

Llorando a moco tendido, completamente borracha, medio desnuda y subiéndote a un coche para conducir con una cerveza en la mano.

Esa debe ser la definición actual de estar bien, supongo.

Me siento en el cojín. Sigo meditando. La imagino llegando sana y salva a su destino. La imagino feliz. La deseo que descubra el camino hacia dentro. Olvido el asunto.

¿Vale?

Vale.

El problema de estar ultra jodido no es estar jodido en sí mismo, es no saber que lo estás.

Es darlo como normal.

Es no saber cómo salir de ahí.

Y espera que te conozco.

Obviamente no digo esto por la respuesta que ella me dio.

Al fin y al cabo soy un tío random que la mira desde una ventana a las 8 de la mañana y no me debe ninguna explicación.

Lo digo porque hace años, cuando yo estaba igual, cuando yo era ella, cuando veía normal castigarme a mí mismo de todas las formas posibles,

no lo sabía.

Yo también decía sí sí estoy bien cuando lo que quería decir es por favor que alguien me saque de aquí.

Para poder mejorar y salir de los agujeros en los que nos hemos metido, tenemos que cambiar la forma de ver.

La forma de vernos.

La forma de reflejarnos en el espejo.

Hemos de mirarnos con más cariño.

Con más amor.

Con más respeto.

Hemos de preguntarnos: ¿Es esto normal PARA MÍ?

¿Es exactamente esto lo que quiero en mi vida?

Si la respuesta es no, la pregunta que viene después es: ¿y cómo lo hago?

PD: ayer recibí un email de María José de 1169 palabras.

He rescatado estas:

**Tenía unas inmensas ganas de compartir contigo el inicio del camino de tu mano, de la mano de tu manual.**

**Mi intuición gritaba que el manual era valioso, muy valioso. Que su escritor era auténtico (muy auténtico).**

**No sé hacia dónde me estás trasladando, pero es flipante y alucinante.**

**Estos dos días que no me separo de tu manual, estoy sintiendo muchas cosas. Lloro mucho… pero no es tristeza: es una alegría interna, una certeza de que ‘es por aquí’.**

**No sé si me crees si te digo que siento una emoción interna muy intensa que está cambiando mi forma de ver mis días y cada una de mis horas.**

**Sé que esta puerta que se abre será un enorme reto, un enorme ejercicio de paciencia, perseverancia y humildad, pero no tengo nada que perder y todo por ganar. Quiero hacerlo y quiero convertirme en una persona de palabra.**

**“Ahora sé que es mi responsabilidad, ahora sé que es posible.”**

**“Hay frases para reflexionar durante horas, días, vidas…”**

**Disculpa la extensión, ojala lo leas , ojala haya sido capaz de transmitirte ínfimamente la alegría que siento y agradecimiento que no es otro que el agradecimiento mismo a la Vida.**

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