Ayer vinieron unos amigos a casa.
Me contaban que iban a hacer un curso muy importante para ellos.
Decían que sentían, sentían de verdad, que tras ese curso no volverían a tener problemas de dinero.
Que ya era hora.
Yo les conté algo diferente.
Les conté que si no tienes un limonero no tienes limones.
Les conté que aunque hablen con Pepito, o compren el curso de Juan, o vayan a la conferencia de Julia,
**si no tienen un limonero no van a tener limones.**
Les conté que la mayoría de las personas les van a vender que tras comprarles a ellos su curso, ahí sí, por fin, van a tener limones.
Que el secreto de los limones está en su curso.
Justo en ese curso.
No en otro, en ese.
Y cuando lo compres, si en ese resulta que no, pues en el siguiente sí que sí.
Y si no, en el siguiente seguro y así hasta el infinito.
Yo les conté algo diferente.
Les conté que sin limonero no hay limones.
Que podían hacer todos los cursos del mundo para hacer ricos a otros, pero que mientras no aprendieran ellos a plantar limoneros y a regarlos…
no habría limones.
**Learn to build. **
**Learn to sell.**
**If you can do both, you will be unstoppable.**
Naval.
Entonces les dije lo que facturé en 2024.
Y les enseñé mis limoneros.
El Manual.
Los retiros.
La formación de 8 semanas.
La agenda Gobierna tu vida.
Las mentorías privadas.
Las cenas.
Los desayunos.
El evento de Granada.
Los 7 pasos para la libertad.
Les dije que no tenía el secreto de hacer limones.
Les dije que tenía limoneros.
Les dije que los limoneros dan limones.
Les dije que mi trabajo es plantarlos y regarlos.
Les enseñé cómo se crea una sencilla hoja de cálculo en Google Drive.
Les enseñé cómo se piensa a largo plazo.
Les mostré con números cómo cada año que riegas tu limonero, este es más bestia y da más limones.
Les mostré cómo usar su propio dinero para su propio beneficio para que cada euro que entrara en su cuenta regara SUS LIMONEROS y no los de otro.
Sin secretos.
Sin píldoras mágicas.
Sólo limoneros y limones.
Si quieres limones, no aceptes un maldito consejo de nadie que no te enseñe primero a plantar limoneros.
Uno.
Tras otro.
Tras otro.
Tras otro.
Hasta el día en que mueras.
Más años, más limoneros, más limones.
Entonces vi su mirada encenderse.
Vi su alma ponerse feliz.
Vi que ahora sí sabían que, si hacían lo que tenían que hacer, tendrían limones.
Sé tu propio mecenas. https://youtu.be/-qtLfXQzgKQ?si=8qnfmFopf2eIzkw0
Ricos y Libres S.L.