En 2008 hice algo que cambió mi vida para siempre:
Fui a Cambridge unos meses para aprender inglés.
Salí de mi jaula mental por primera vez.
Inicié mi proceso de expansión.
Y un lunes cualquiera por la mañana, mientras me emborrachaba con fruición en casa de una chica junto a personas de todo el mundo, pensé algo.
**Ahora mismo mientras nosotros estamos aquí, en este preciso instante, en este lunes cualquiera, a esta hora, la mayor parte de la población está trabajando. Y la mayoría de ellos, en algo que no les gusta. **
****
**Ahora mismo, en este lunes cualquiera, yo por lo general estaría en una oficina, y antes en un instituto, y antes en un colegio.**
Ese pensamiento me acojonó.
Me impactó profundamente.
Me di cuenta de que vivir esa experiencia en aquella casa, y no las que solía vivir, era el resultado de una sencilla elección.
Unos meses atrás, en lugar de haber decidido seguir la corriente de forma inconsciente, decidí hacer algo diferente.
Ese día me di cuenta por primera vez de que me mi vida dependía de mí, y que lo único que tenía que hacer era recordarlo cada día.
Mira, te contaré una historia.
ahora mismo, en este preciso instante, mientras tú estás leyendo esto y yo lo estoy escribiendo,
hoy,
ahora,
en un jueves cualquiera,
me encuentro en el torreón de un precioso hotel en el Albaicín echándole miraditas furtivas a una Alhambra que asoma por la ventana.
La buena música está sonando.
Esta mañana a las 5 he despertado, me he duchado con agua fría y justo al salir me estaban esperando Teresa y Carles, ya preparados para nuestra hora de meditar,
y al terminar nos hemos ido todos,
los 11 que estamos aquí,
a caminar bajo las estrellas y en dirección de nuestra sesión de yoga a las 6:30,
y cuando estaba sobre la esterilla con los ojos cerrados, me he acordado de aquel Antonio en 2008 y de ese lunes cualquiera y de aquella decisión,
¿y sabes qué?
Que, créeme o, mucho mejor no me creas,
**funcionó.**
ricosylibres. com