Aunque hay otros, hoy hablamos de un tipo de rico que sólo sabe de dos cosas:
* Sistemas.
* Paciencia.
Primero viene el sistema.
Esa clase de rico se ha pasado su vida buscando / probando / midiendo / perfeccionando un sistema que le funciona y se agarra a él como un cabritillo a la ubre de su madre pues sabe que, si no se agarra, no hay leche.
¿Qué es un sistema?
Un sistema es una forma de hacer las cosas de forma habitual.
Si me despierto cada día a las 7, mi sistema en cuanto a horarios es «cada día a las 7».
Si cada mes invierto un 25 % de mis ingresos de forma automática, mi sistema en cuanto a inversiones es «cada mes un 25 % de mis ingresos de forma automática».
Todo ser humano tiene un sistema aunque no todo ser humano es consciente de tenerlo.
Además, no todo ser humano ha pensado en si su sistema le conduce a donde él quiere llegar.
El sistema que nos interesa es aquel que hemos elegido de forma consciente.
Aquel que tratamos de llevar de forma consistente.
Aquel que podemos medir.
Aquel que tratamos de mejorar y perfeccionar.
El sistema que nos interesa es aquel que nos conduce allí donde nosotros queremos llegar.
Tu meta es llegar a Santiago de Compostela y tu sistema es caminar 10 km diarios.
¿Eres consciente de que si caminas 10 km diarios en la dirección de Santiago, lo más probable es que llegues?
¿Seguro que es a Santiago a donde quieres llegar?
Eso es lo que nos interesa: primero decidir, después caminar.
Sigamos con el rico y las dos cosas que sabe.
Después viene la paciencia.
Esta clase de rico juega al ritmo de la naturaleza.
Invierte y espera, invierte y espera, invierte y espera.
Un agricultor recibe un tomate.
Ese tomate contiene semillas de tomate en su interior.
El agricultor pobre tiraría las semillas o se las comería todas, pero el rico elige guardar una parte cada año para plantarlas al año siguiente.
El agricultor siempre guarda parte de esas semillas y siempre las planta en el momento oportuno.
Ese es su sistema.
Cuantas más veces repite ese proceso, más tomates y más semillas tiene.
Una vez plantadas las semillas, el agricultor rico tiene paciencia.
No escarba la tierra cada día para ver cómo van las semillas.
Sólo confía en su sistema y en el tiempo.
Su sistema es guardarlas.
Su sistema es plantarlas en el momento oportuno.
Su sistema es esperar.
Otro ejemplo de rico.
Un agricultor rico planta árboles para que cuando sean grandes pueda cortarles las ramas anualmente y así venderlas y vivir de ello.
Su sistema es plantar árboles y esperar y podar.
Plantar esperar y podar.
Quizás espera cinco o diez o quince años que sean grandes y pueda cortarles las ramas.
Una persona ignorante le preguntaría al agricultor al sexto mes de plantación:
**Ya ha crecido. ¿Cuándo vas a talar el árbol para así tener madera?**
El agricultor rico responde:
**Nunca. Nunca voy a talarlo. El árbol no se tala. Cuando sea grande podaré las ramas anualmente y con eso viviré.**
La persona ignorante pregunta:
**¿Y para qué quieres tantos árboles? **
**Tálalos todos ahora hombre, la vida es breve, Carpe Diem, aprovecha el momento, vive el presente, el mañana es incierto, podrías morir mañana atropellado.**
El agricultor rico responde:
**Plantar árboles es bueno, me hace estar centrado en algo y eso mejora mi disciplina.**
**Esperar es bueno, me hace fortalecer mi paciencia.**
**Además, no planto árboles sólo por mí. **
**Otros los disfrutarán cuando yo muera.**
Una persona con el pelo morado sale a la calle con sus otros quinientos mil amigos del pelo morado y se ponen todos a gritar al ritmo de los tambores:
**¿Por qué no me das la mitad de tus árboles?
Es injusto que tengas tantos y yo no tenga.**
El agricultor rico les responde:
****
**¿Por qué no plantáis árboles?**
Y es que así, exactamente así, invierten los ricos.
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