Ayer fue el segundo desayuno de El Club de los que hacen y crecen.
Uno de los asistentes me pide que si les puedo poner en contacto a todos.
Le digo que no.
Que antes hacía eso pero que yo ya no hago eso.
Que esa no es mi función.
Que mi función es presentarles y nada más.
Que cuando llueva oro ponga el cesto y no el dedal.
Que se imagine que cuando acabe el desayuno, ese por el que ha pagado 111 €, yo no existo.
Que cuando salgamos por la puerta yo desaparezco como Homer tras el seto.
Que soy como los muñequitos esos que sólo se mueven si les das cuerda pero que mi cuerda es el dinero que él me paga.
Y que si piensa que esto es muy duro o que lo digo por cabrón, que sepa que se lo digo con absoluto respeto y con amor.
Como preparándole para una experiencia vital mejor.
Como guiándole en el camino del hombre superior.
Que no busque celestinas.
Que si él no es capaz de hacer lo que tiene que hacer AHÍ, no está listo.
Que si no sabe pedir teléfonos, hacer contactos, seducir a todos y todas que le interese y hacerlo sin mostrar necesidad, es que aún no está preparado.
Que se esfuerce.
Que en el esfuerzo está la recompensa.
Que la masculinidad se forja con el movimiento.
Haciendo.
Atreviéndote.
Siendo un continuo buscador de valor.
Y por cierto, hablando de valor.
Un Manual hacia la grandeza. https://www.ricosylibres.com/manual-hacia-la-grandeza/
**100 €**
Capítulo 5.8. Miedos. Gradualidad. Dolor.
PD
**. Cuando llueva oro pon el cesto, no el dedal.** Warren Buffet.
PD: Opinión no solicitada presuntamente inventada de un participante al retiro Ricos y Libres.
**Mi hermana ha empezado a leer libros de desarrollo personal. **
**C*bronazo, has conseguido en un fin de semana lo que llevo media vida intentando. **
**Gracias.**
ricosylibres. com