Hace unos días escuchaba (en bucle) una entrevista a un tío que había
pasado de facturar 49 mil euros en un año, a 3 millones al año
siguiente.
¿Cómo es eso posible?
Se juntan 3 factores.
1) No teniendo un techo mental.
La gran parte de la población piensa en números finitos (1.000 al mes,
2.000 al mes, 5.000 al mes). Tienen el número incrustado en la frente y
no dejan de verlo día y noche.
Una pequeña parte de la población piensa en infinitos:
**Voy a crecer tanto como sea humanamente posible.
Voy a vender cosas a tantas personas como quieran comprarlas.**
**Voy a ayudar con mis servicios a todo aquel que quiera ser ayudado.**
**Mi tarea es encontrar a todos los peces en todos los mares que quieran
mi lombriz, y cuando se acabe este mar, buscaré otro, y cuando se acabe
el otro, otro más.**
2) No celebrando cada pequeña victoria como si fuera algo excepcional.
La gran parte de la población piensa así:
**Oh, oh, este mes tengo paga extra.**
**Oh, oh, este mes me han robado, pero poco.**
**Oh, oh, este año me han subido el sueldo 7 €.**
Son como moscas frotando sus manitas cada 5 segundos sin percatarse de
que cuanto más frotan sus manitas más se pringan de eso que acaban de
degustar.
Una pequeña parte de la población, en cambio, piensa así:
**Esto es lo que he conseguido. Está bien. Sigamos adelante.**
**Ya he llegado hasta esta parte del camino. Son bonitas las vistas. Las
disfruto. Sigamos adelante.**
Es decir, son ecuánimes.
Esto que acabas de leer está íntimamente relacionado con la
meditación que practico, y es la razón exacta de por la que la
meditación te conduce (si quieres) a la riqueza.
3) No tienen miedo de dar mucho
**si existe la posibilidad** de recibir mucho.
El pobre piensa así:
**No voy a darle a ese desgraciado mis dos bellotas para que él me dé
tres.**
**¡Venga hombre! ¿Se ha creído que soy**
**tonta?
Las dos bellotas son mías, me ha costado mucho encontrarlas.**
**Sí sí, ardilla** —le dice el universo—,
**que son tuyas y nadie lo discute, pero te dice que si le das dos, él
puede que te de tres.**
**¿Puede? ¿Cómo que «puede» maldito universo? Yo quiero que esa
maldita ardilla me asegure con su vida y con las de sus hijos y nietos
que si le doy dos me va a dar tres.**
**Ardilla, amiga mía, ese es el juego de la vida** —
**repite, a punto de abandonar su profesión por depresión, el
universo**—.
**¿Para qué te he dado una inteligencia y tu capacidad de discernir si
no tienes ni la más remota intención de usarlas? **
**Trae paca.**
El rico, en cambio, piensa así:
**Espérate, espérate. ¿Me estás diciendo que si te doy dos bellotas
quizás tú me das tres? ¿Me estás diciendo que lo único que tengo
que hacer es tratar de comprender si hay posibilidades reales de que tú
me des tres? ¿Es una broma o qué? ¿Estamos en Navidad? ¿Eres Papá
Noel disfrazado de ardilla?**
**Toma mis dos bellotas.**
**Toma mis cien bellotas.**
**Toma mi millón de bellotas.**
True storie.
Bien, esta es mi única oferta para ti.
Tú dame cien de tus bellotas y yo te doy una posibilidad.
Un manual hacia la grandeza.
PD: Opiniones no solicitadas, posiblemente inventadas:
Opinión inventada de Diana.
**Hola Antonio, **
**Mi amiga XXXX y yo nos hemos apuntado al retiro de febrero. Si podemos
compartir habitación sería genial. Ha venido a comer a casa y le he
enseñado el Manual y en media hora ya lo la tenía convencida para
practicar en el retiro ;-)**
**Vamos a ello. Feliz noche.**
Opinión inventada de Sergio, alumno de mentoría.
**Hola Antonio, **
**La verdad es que tú libro me ha atraído muchísimo, casi como un
imán. Es increíble ver cómo la vida te va poniendo delante todo
aquello que necesitas. Y también me ha hecho pensar mucho tú visión
sobre el dinero y el que genere un primer rechazo el hecho de que cueste
100€. Como me cuenta la persona con la que estoy trabajando ahora a
nivel personal, tenemos el dinero que nuestro sistema nervioso puede
sostener…**
Opinión inventada de Mónica.
**Hola Antonio! ¿Cómo estás?
Quería compartir contigo la ilusión que me hace comprarte este Manual,
es para regalárselo a mi hermano en su 43 cumpleaños, y creo que es
uno de los mejores regalos que sé que puedo hacerle.
Tu Manual hacia la grandeza es mi Manual para la vida, muchas de las
cosas que deberíamos aprender en la escuela están ahí recogidas…**
Opinión inventada de Jesús.
**Hola, Antonio. Le he dado unas cuantas vueltas a tu Manual. Quiero
mandarte mi opinión no solicitada:**
**Hace un par de años o 3, ya con más vida vivida que la que pueda
quedarme por delante, empecé a obsesionarme con temas de desarrollo
personal. Me he estado empachando de libros, podcasts, newsletters,
videos…he explorado y seguido a docenas de «gurús», escuelas,
sistemas… He encontrado teorías y técnicas, bastante humo,
duplicidades y plagios, sabiduría antigua actualizada. No dejan de ser
mapas, más o menos útiles. Me topé con tus podcasts, luego tu
newsletter, y por fin tu Manual. Después de darle un par de vueltas, me
parece haber encontrado un mapa que guía y va señalando infinidad de
caminos a explorar, todos alineados en un esquema coherente y bien
sencillo…**
PD2: Un manual hacia la grandeza
PD3: Pssst, psssst, soy el diablito rojo con cuernos y rabo que tienes
sobre tu hombro. No des tus bellotas. Guárdatelas. Son tuyas. Quién se
ha creído esa ardilla para pedirte a ti tus bellotas. Guárdalas en tu
cajón y cierra con llave y después tira la llave. O espera, espera,
sujétame el cubata que este consejo te va a encantar: gástate ahora
mismo todas tus bellotas en cualquier cosa que olvidarás mañana.
¡Gástatelas corre! No mires atrás. Es un plan sin fisuras, confía en
mí, nunca te he mentido.
PD4: Ey, you, motherducker, soy el de blanco. Haz lo que consideres que
es más beneficioso para ti en cada momento y no te olvides de disfrutar
el camino.
www.ricosylibres.com