Te contaré 4 historias.
Historia 1.
Tendría unos 6 ó 7 años cuando mi madre me llevó al urólogo, pues aquello se había hinchado de mala manera.
El médico examinó, tiró de la piel hacia abajo y dijo:
¿Ves esta suciedad?
Esto hay que limpiarlo a menudo.
Si no, se puede infectar.
Recuerdo como si fuera ayer que al descubrir esa nueva zona de mi cuerpo inexplorada, pensé: ¡Ahí va! ¿Y eso?
Eso siempre había estado ahí, pero yo no lo sabía.
Eso siempre estuvo en mí, pero yo no lo usaba.
La posibilidad estaba desde siempre, pero para mí no existía.
Tuvo que venir alguien a indicarme el camino.
Tuvo que venir alguien para hacerme consciente de lo que ya tenía.
Historia 2.
Hace unos meses estaba meditando observando la zona del entrecejo cuando, en una de esas, empiezo a sentirlo.
Y al sentirlo empiezo a notar como algo, ahí en el interior, empieza a palpitar con intensidad.
Y al palpitar con intensidad, dije:
¿Ahí va!, ¿y eso?
¿Así que eso que dicen los yoguis y los libros y la Tv ah no la Tv no sobre la glándula pineal, es cierto?
Desde entonces, y aunque no debería, en cada una de mis meditaciones observo esa zona con un pelín más de curiosidad.
Esa zona donde muchas personas tras los retiros Vipassana dicen ver colores, rallos, luces e imágenes.
Esa zona a la que algunos llaman «Asiento de Dios» y que mi sugerencia aquí es que empieces a preguntarte por qué.
Esa zona que, créeme o mucho mejor no me creas, cuando la sientes palpitar te inunda inmediatamente una paz difícil de narrar.
Esa zona que, siempre estuvo en mí, pero que yo desconocía.
Historia 3.
Hace un par de meses, un tío con una audiencia grande y fiel y con una credibilidad asombrosa (Arturo García, cerdoestratega. com —gracias de nuevo, Arturo), habló de mí en uno de sus correos.
Dijo textualmente:
La mejor formación que compré en 2023.
Te pongo en contexto.
Un día me escribe un tal Antonio, me dice que ha escuchado la entrevista que me hizo Ángel Alegre en su podcast y que me quiere conocer. Nos reunimos, hicimos buenas migas y unos días después me llega un libro a la oficina, era un regalo de Antonio.
Pero no quedó ahí la cosa, 10 días después me escriben de la aduana, que tienen parado un paquete para mí. Era otro libro que me enviaba Antonio desde USA. El libro en cuestión no era uno cualquiera, era xxxxxxxxx, el mítico libro del mítico xxxxxxxxx.
El librito en cuestión cuesta 125$ más envío, que a España son 69$.
Yo flipé.
Unas semanas más tarde, estando yo ya enganchado a sus emails, me decidí a comprar «Un manual hacia la grandeza», escrito por Antonio y a la venta en su página web por 100€.
Bueno, pues el dichoso manual fue, sin lugar a dudas la mejor inversión de 2023.
Me gustó todo todito todo, pero hubo una parte del manual que, literalmente, me ha cambiado la vida.
Concretamente el punto 7.4.
Me ha cambiado la vida porque me dio un punto de vista, un enfoque, una manera de ver ese tema, que me hizo click. Aquella fue la semilla para que esa idea siguiera madurando en mi mente, hasta que se convirtió en un eje central de mi manera de entender y vivir el emprendimiento.
Una idea que estoy incorporando a mi proyecto sin prisa, pero sin pausa.
Una idea que va a marcar el futuro de mi negocio a largo plazo.
Una idea de esas que, una vez que entran en tu cabeza, sabes que ya no hay vuelta atrás.
Y eso es sólo una pequeña parte del manual.
Un saludo,
Arturo García.
PD: No sé si hace falta aclararlo, pero por si acaso lo hago. Antonio no me ha dado nada a cambio de esta mención, no soy afiliado, no se trata de un intercambio de menciones, ni hay ningún tipo de acuerdo por detrás. De hecho él ni siquiera sabe que hoy le dedico este correo. Te lo presento porque a mí me ha hecho mucho bien, siento que hace tiempo que le debo esta mención y creo que más gente se merece conocerlo.
Bien, ¿y sabes qué pasó esa mañana cuando vi mi bandeja de entrada?
Pasó que había vendido 14 manuales (y muchos más que vinieron después), tenía 150 suscriptores nuevos y había recibido varios emails de lectores que simplemente me agradecían el contenido que publicaba gratis.
Entonces, al ver tanto movimiento dije en alto:
¡Ahí va! (en realidad dije «¡Joder!»), ¿y eso?
Y durante las siguientes semanas pensé algo:
Mi capacidad de escribir siempre estuvo ahí.
Mi capacidad de vender siempre estuvo ahí.
Mi capacidad de crear siempre estuvo ahí.
Pero tuvieron que pasar muchos años, conocer a muchas personas, leer muchos libros y hacer unas determinadas prácticas, para empezar a despertar todo eso que siempre había tenido y nunca había visto.
Historia 4.
El otro día hablaba con Clara, la mujer que lleva la publicidad en Ricos y Libres (la cual se ofreció a trabajar conmigo tras descubrirme por Arturo, gracias una vez más).
Y Clara, con los ojos llorosos, me dijo textualmente al hablar del Manual:
Lo estoy absorbiendo como si fuera la octava maravilla, cuando en realidad todo es súper obvio, súper sencillo. Tan sencillo que se cae de maduro.
Entonces…
Entonces, amigo virtual, le tuve que decir a Clara lo que siempre digo:
Todo el verdadero conocimiento es jodidamente sencillo.
Lo complejo es quitar toda la basura que nos han metido desde pequeños.
Lo complejo es aceptar que es tan sencillo.
Lo complejo es focalizar, evitar las distracciones en un mundo terriblemente enfermo, seguir creyendo en ti, y ponerlo en práctica todos los días de tu vida.
Y es que a veces veces la vida es tan sencilla…
Por cierto,
abiertas las plazas para el próximo retiro Ricos y Libres.
23, 24, 25 agosto 2024.
22 plazas.
Quedan 15.
Y recuerda:
*La lámpara del cuerpo es el ojo; así que, si tu ojo está bien enfocado, todo tu cuerpo estará lleno de luz; pero si tu ojo es maligno, todo tu cuerpo estará en tinieblas.
Si la luz que hay en ti está en tinieblas, ¿cuántas no serán las mismas tinieblas?
La Biblia, Mateo, 6:22
* Traduttore traditore.