Mi largo camino hacia la Libertad: Por qué soy emprendedor

Tiempo de escritura, 33 años.
Tiempo de lectura: Toda la vida.

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Antes de leer, recuerda que estas palabras son sólo mi opinión, no un hecho.
Son sólo mi manera de hacer las cosas. Son lo que a mí me ha funcionado. Son mi experiencia.
Y como dice el Dalai Lama: “No pretendo convertiros, sólo contar mi visión. Si os gusta algo de lo que diga, quedároslo, si no, olvidadlo”.

Para quién van dirigidas estas palabras

Para que una comunicación se establezca correctamente, como sabes lo primero es crear un buen canal: Mis palabras y mi blog. Después un contexto. “Mi largo camino hacia la libertad: Por qué soy emprendedor”, es decir, aquí hablaremos de libertad y sobre el concepto de emprender. Luego tiene que existir un emisor (yo) y un receptor (tú), pero para que esta comunicación sea realmente plena no cualquier receptor vale, sólo sirve un receptor que esté interesado y que sea capaz de entender, que quiera comprender el mensaje. Y para comprender un mensaje correctamente creo que sólo se puede acudir a los sentimientos y a las emociones.

Y de emociones y sentimientos va precisamente este texto.

Por eso estas palabras van sólo dirigidas a aquellas personas que a menudo piensan en la libertad, sea lo que sea que signifique para ellas. Estas palabras van dirigidas a aquellas personas que cuando eran pequeñas o jóvenes o adultas o viejas han sentido que se estaban perdiendo una parte imprescindible de la vida, para aquellas personas que pensaban que debía de haber algo más en otra parte, que no veían todo en pastel, que había otra manera de hacer las cosas, que existía otro camino.

Estas palabras van sólo dirigidas a aquellas personas que saben o intuyen que los días de la semana son sólo una invención y que un lunes es exactamente igual a un viernes, a aquellas personas que cuando piensan en conceptos como vacaciones, días libres, trabajo seguro de funcionario, fin de semana o jubilación, les produce una especie de malestar y no saben explicar el por qué. O como dijo Steve Jobs mejor que yo: “Este es un homenaje a los locos. A los inadaptados. A los rebeldes. A los alborotadores. A las fichas redondas en los huecos cuadrados. A los que ven las cosas de forma diferente. A ellos a los que no les gustan las reglas, y no sienten ningún respeto por el statu quo. Puedes citarlos, discrepar de ellos, glorificarlos o vilipendiarlos. Lo único que no puedes hacer es ignorarlos…

“Lo único que no puedes hacer es ignorarlos”, igual que tus sentimientos. Hagas lo que hagas no vas a poder nunca dejar de escuchar tus sentimientos, pues como decía Frida Kahlo aún a riesgo de que me odies por citar a dos personas en cuatro segundos, Amurallar el propio sufrimiento es arriesgarte a que te devore desde el interior.

Este mensaje va para ti si los martes a medio día miras por tu ventana o a través de tu mostrador y, cuando ves las personas caminar por la calle o a los pájaros volando, piensas que te gustaría ser uno de ellos y caminar o volar alto. Es para ti si cuando eras pequeño/a y llegaba septiembre y empezabas las clases sentías que el mundo debería ser siempre como unas buenas vacaciones de verano donde cada día te despertabas con la expectación de qué podría depararte las horas venideras, qué nuevo juego podrías aprender o qué persona podrías conocer. Este mensaje es para ti si ahora que eres adulto/a y suena el despertador en la mañana de un lunes, en tu interior aparece una mano que aporrea la puerta de tu consciencia y, cuando abres, una voz te dice mirándote fijamente que esto no es lo que querías en la vida y que debe existir otra forma de hacer las cosas.

Es para ti si cuando te quedas mirando a tu hijo o hija recién nacid@ en las semanas que tienes de paternidad o maternidad piensas que es inhumano no poder verle/a crecer cada día durante muchos años. Es para ti si a menudo en el trabajo sientes que quieres irte a casa porque ya has terminado lo que tenías que hacer y piensas que no tiene sentido estar más horas ahí…pero no puedes. Es para ti si trabajas en una oficina pero lo que siempre has querido hacer es ser profesora de danza del vientre y cada día sueñas con enseñar el Shimmy ante unas alumnas deseosas de aprender. Es para ti si cuando has vuelto de unas largas vacaciones en las que te sentías radiante y pleno/a y enérgico/a cada día de la semana sin importar si era lunes o sábado, has pensado con amarga tristeza que el cuento en el que te encontrabas no podía acabar de esa manera.

Si me estás leyendo quiero decirte algo: Sí existe otro camino y lo único que tienes que hacer es creer en él porque sólo así aparecerá. Sólo tienes que saltar, dar un salto hacia adelante. Pero este no es un salto cualquiera, tienes que hacer un salto de fe, un salto que te llevará a un lugar que desconoces, a un camino que se va abriendo a medida que caes, y este, es un salto en el que nunca dejas de caer pero en el que tampoco nunca dejas de elevarte.

Para quién no son estas palabras

Estas palabras no son para un tipo de personas a las que admiro profundamente, que son aquellas personas que siempre están cómodas allá donde están y son capaces de disfrutar sea cual sea la circunstancia, son generalmente personas tranquilas y felices y que no se agobian fácilmente. Son personas que abrazan la vida como les viene. Son esa mujer que se sienta a tu lado en el trabajo y que hace lo que tiene que hacer y lo hace con una sonrisa, esa mujer que nunca critica nada y que además siempre tiene los bolsillos llenos de palabras de ánimo. Son ese hombre que te encuentras bien vestido y de pie en el metro muy de mañana, mirando sosegadamente el infinito o leyendo las páginas de un buen libro en infinita paz. Son esa treinta añera que no dice cosas como “la vida se me escapa entre los dedos” o son ese viejecito que en su lecho de muerte no dice con voz quejumbrosa que su vida fue una mentira y sí dice en cambio con una tierna sonrisa sin dientes que la vida mereció la pena y que ahora puede ir en paz.

Estas palabras no son tampoco para aquellas personas que, si están en el lugar que están es gracias a una decisión realmente consciente y meditada, no es debido a la ausencia de decisión o a la simple inercia de su entorno, sociedad y cultura.

Estas palabras no son para ellos y ellas porque ellos y ellas ya saben o intuyen todo esto que yo he tardado en descubrir tantos años. Lo saben o lo intuyen y les da exactamente igual porque saben que ésta de momento no es su película, porque ellos y ellas están cómodos y satisfechos con la película que tienen, y si algún día la vida y las circunstancias les trae otra película la aceptarán y valorarán de la misma manera, sin hacer aspavimientos y sin la necesidad de contárselo al mundo ni de escribir un artículo ni decir cómo de perdidos se encontraban anteriormente.

A esas personas las admiro profundamente, porque como dice nuestro profesor de improvisación, el mejor improvisador no es aquel que hace reír a más personas sino aquel con el que todo el mundo quiere improvisar.

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Por qué escribo sobre mi visión de emprender

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La pregunta no es por qué escribo sobre esto, sino más bien cómo podría no escribir sobre esto. Me parecería egoísta y mezquino sentirme tan bien con algo y no querer compartirlo con el resto del mundo, no contar mi visión de las cosas.

A menudo me pregunto por qué hago las cosas. Un buen ejemplo es el hecho de escribir estas palabras sobre el por qué me hice, o soy, intento o decido ser emprendedor. Y digo “intento o decido” porque emprender es un estilo de vida que te obliga a decidir cada día de tu vida que, de hecho, quieres seguir siendo emprendedor. Pues emprender no es un destino, es un camino, es una forma de ver las cosas.

Volviendo a la razón de por qué escribo esto, no me es fácil explicarla ni es fácil para mí entenderla, y me hace falta bucear en mis emociones, reflexionar profundamente y tratar de arrancar unos sentimientos que han ocupado mi mente desde mis primeros años de vida.

Antes pensaba que si escribía o hablaba sobre emprender era porque era estúpido y arrogante y me creía mejor que los demás y porque pensaba que mi mierda olía mejor, y cuando lo hacía me sentía como un testigo de Jehová llamando a puertas que siempre estaban cerradas. Y las puertas siempre estaban cerradas porque yo siempre llamaba a las puertas equivocadas. Y eran puertas equivocadas porque no había entendido uno de los principios básicos de emprender: La cuidadosa elección de lo que te rodea y la milimétrica elección de dónde y con quién inviertes tu tiempo…tus palabras, y a qué puertas llamas.. Ahora sé que estaba equivocado y, aunque probablemente aún sigo siendo estúpido y arrogante, al menos ahora he entendido que aunque todas las personas somos diferentes y cada persona tiene unas necesidades, sí que a menudo tenemos muchos puntos en común.

Y precisamente por eso escribo esto, ya que hablando sobre ello existirá la posibilidad de que el mensaje le llegue a aquellas personas que tienen ciertos aspectos en común conmigo, que ven el mundo como yo lo veo… por eso escribo sobre emprendimiento, para que otras personas parecidas a mí sepan que existe esa posibilidad y la puedan contemplar a través de mis ojos. Quizás una persona, al leerlas, sienta estas palabras como suyas, quizás esa persona sienta mis sensaciones y sentimientos tan largo tiempo escondidos como si fueran salidos de su propia consciencia, y quizás esa persona sepa que no está sola y tenga la certeza de que existe otro camino. Y quizás lo intente. Y quizás lo consiga.

Cada día de mi vida me siento afortunado y pienso que es porque he descubierto algo especial. Sé que otros lo descubrieron y lo narraron antes que yo, pero aún así creo que sigue mereciendo la pena ser contado.

Ahora me siento un poco como un divulgador científico que pone al servicio de la humanidad sus conocimientos, adquiridos tras años de búsqueda. O quizás como un seguidor de la Biblia o de esta o aquella religión que intenta hacer ver al resto mundo lo que él ve… o cree que ve.

De eso de trata de este texto, de compartir las vistas que veo desde un camino que a mí me parece muy bonito, nada más, y así es posible que te animes a recorrerlo.

Estoy seguro de que cada vez más personas estamos viendo ese camino y ansiamos transitar por él, y como decía en el apasionante libro de Las nueve revelaciones, somos como nodos que van conectándose unos con otros, despertándose e iluminándose unos a otros.

Comprendiendo las preguntas de mi infancia

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Aún no sabía qué era un emprendedor ni nunca había visto a uno, pero había algo en mí que ya lo buscaba.

Cuando tenía nueve años me cuestionaba por qué tenía que ir al colegio cada mañana y tenía que sentarme en unas incómodas sillas mirando a una persona que decía cosas que no me interesaban en absoluto.

Cuando tenía diez años me preguntaba por qué mis padres tenían que ir a trabajar cada día tantas horas y apenas podía verlos.

Cuando tenía doce años una profesora gris nos pidió que redactáramos una hipotética noticia de un periódico. Yo aún no sabía que me gustaba escribir, pero aún así recuerdo que me esmeré todo lo que pude. Mi noticia consistió en unas pequeñas líneas donde explicaba que el gobierno había decidido que a partir de ese momento ya no se iba a trabajar cinco días a la semana y a tener dos días libres de fin de semana, sino que se haría al revés; trabajaríamos dos días y libraríamos cinco.

No olvidaré la cara de desprecio de la profesora y cómo sus envenenadas palabras salieron de su boca: “Eres un vago, eso es lo que a ti te gustaría porque no quieres trabajar”.

Recuerdo también a la perfección la noticia creada por un amigo de clase. En su noticia, un periodista decía uno a uno los números de un gran premio de lotería que le había tocado precisamente a él y cómo a partir de ese momento era una persona millonaria. Todos se rieron y la profesora le alabó su buena idea.

Tócate los pies 😀

Cuando tenía al rededor de trece años lo vi por primera vez: me horrorizaba ver una de esos dibujos donde salía un hombre joven sin dinero pero con tiempo y con energía, luego ese mismo hombre de mediana edad con dinero y con energía pero sin tiempo, y luego un hombre mayor con dinero, con tiempo y sin energía. Recuerdo vivamente cómo miraba con miedo el dibujo y pensaba que la vida no podía ser eso y que era ridículo e injusto y una trampa y una atrocidad. Al fin y al cabo sólo tenemos una vida y no tiene sentido vivir así, pensaba.

Nunca dejes que alguien te diga que no puedes hacer algo, ni siquiera yo.
Will Smith en La búsqueda de la felicidad.

Yo en cambio diría; Nunca dejes que alguien te diga que no puedes hacer algo, especialmente tú mismo.

Mírate este vídeo.

Comprendiendo las preguntas de mi juventud. Hay luz al final del camino

“Puedes creer lo que quieras, pero te digo que estas paredes tienen algo. Primero las odias, y luego te acostumbras a ellas. Si pasa mucho tiempo te haces dependiente de ellas. Eso es estar institucionalizado. (…) Te envían aquí de por vida, y eso es justo lo que te quitan, la parte que más importa”. Red, Cadena Perpetua

En mi juventud no dejé de cuestionarme preguntas sobre el concepto de trabajo y sobre el uso del tiempo. Pensaba mucho sobre muchas cosas, a menudo con desasosiego y agobio porque no entendía, y como no entendía me sentía perdido. Me preguntaba a menudo cómo era posible que la mayoría de la gente aceptara como normal trabajar tantos días a la semana durante tantos meses al año durante tantos años. Me preguntaba sobretodo sobre ciertos conceptos que chirriaban en mi mente moldeable. Ahora sé que es porque me estaban domando, la sociedad me estaba institucionalizando.

Me preguntaba qué concepto era ese de “vacaciones”. ¿Vacaciones? ¿Por qué llamaban a los días que tenían libres de la misma manera que lo hacían cuando eran niños? ¿Pero qué mierdas significa eso de vacaciones? ¿Qué es lo siguiente, llamar recreo a la hora que tienes para comer?

¿Días libres? ¿Qué significa eso de días libres? ¿Es que no todos los días de mi vida son libres?
¿Asuntos propios? ¿Es que no todos los asuntos de mi vida son propios y lo que hago en esos días es emplear el tiempo que tengo para una u otra tarea?

Me preguntaba que cómo era posible emplear tantas horas del día en trabajar para conseguir un dinero.

Me preguntaba qué significaba exactamente trabajar.

Me pregunta qué significaba eso de que el trabajo dignifica al hombre.

Me preguntaba muchas mañanas al despertar por qué tenía que despertar si aún tenía sueño y sentía que mi cuerpo no funcionaba bien.

Me preguntaba qué sentido tenía estar sentado en una silla si estaba cansado cuando lo que me pedía el cuerpo era caminar. Además desde un punto de vista productivo eso no tenía ningún sentido.

Me preguntaba qué concepto era ese “paga a fin de mes”, el cual se parecía sospechosamente a la paga de cuando era pequeño y le pedía a mis padres dinero para ir al cine o comprar golosinas.

Me preguntaba por qué sentía esa emoción cuando llegaba un viernes. (Esa pregunta se la debo a mi viejo amigo Leo Martín, ya que cuando teníamos dieciséis años, me dijo que teníamos que dejar de vivir para el fin de semana y pasar a vivir cada día de la semana como si fuera único. Nunca te di las gracias Leo, GRACIAS, empezaste a cambiar mi manera de pensar y de ver el mundo).

 

Roberto quizás no le cae bien a nadie pero Roberto tiene razón.

En la película Capitán Fantástico el niño pequeño le pregunta a su padre qué es una Coca Cola, y el padre le responde sin inmutarse que una Coca Cola no es más que agua envenenada. Hemos sido tan manipulados y adiestrados en nuestra infancia que cuando somos adultos damos por sentado demasiado y acabamos usando términos habitualmente que afectan a nuestras vidas. Acabamos diciendo cosas como “por fin es viernes” o “a ver cuándo me dan las vacaciones” o “tengo que pedir un par de horas a  mi jefe para ir a ver a mi padre enfermo”.

Y creo que deberíamos cuestionarnos todo de nuevo y redefinir conceptos, desactivar los significados de las palabras y crear otros nuevos que nos sean más amigables, crear una nueva realidad.

El trabajo no dignifica al hombre. El esfuerzo, el desarrollo, la realización, el ayudar a otras personas. Eso dignifica al hombre.

Los mal llamados libros de autoayuda y desarrollo personal

A menudo hablo con personas que me dicen que no les gusta los libros de autoayuda y desarrollo personal, e independientemente de que parece que no se dan cuenta de que como en todo existen peores y mejores libros, cada vez me resulta más triste. Curiosamente esas personas alegan que no les gusta que nadie les diga qué tienen que hacer.

Me parece curioso que no les guste que nadie les diga lo que tienen que hacer, pero en cambio alguien les dice que tienen que entrar a trabajar a las nueve y salir a las seis y todo está bien. Alguien les dice que tienen once meses de trabajo y uno de vacaciones y todo está bien. Alguien les dice que sólo tienen cinco semanas de baja de paternidad para estar con sus hijos y todo está bien. Alguien les dice a qué hora pueden comer y todo está bien. Alguien les dice dónde estar y durante cuánto tiempo y todo está bien. Alguien les dice cómo pueden venir vestidos o afeitados y todo está bien. Alguien les dice que tienen que irse de vacaciones en los meses más caros y todo está bien. Alguien les dice cuánto tiempo tienen disponible al cabo de su vida para ver a sus familiares más queridos… y aquí no pasa nada.

Y hay algo que no entiendo.

Muchas de las mejores cosas que he aprendido en mi vida ha sido gracias a un libro. Muchas de las veces que me he sentido más motivado ha sido al leer unas palabras. Unas veces esas palabras decían cosas sobre felicidad o sobre gestión del tiempo o el empoderamiento, y otras veces era una novela que hablaba sobre París o sobre Extremadura y, de todos los buenos libros que he leído, he sacado una ayuda, un aprendizaje, me he sentido ayudado, mi persona se ha desarrollado.

Otras personas me dicen que no les gustan esos libros porque, muchas veces, las “verdades” que proclaman los escritores no son las mismas que ellos usan. Yo lo veo diferente. Si alguien ha descubierto o ha aprendido que hacer ejercicio moderado todos los días es muy bueno para su salud, no me importa si él lo practica, lo que me importa es el consejo en sí, lo que me importa es la información, lo que me importa es si a mí me vale. Y sólo descubriré si a mí me vale probándolo y esforzándome por  tratar de ver lo que otras personas han visto, por sentir lo que otras personas, antes que yo, han sentido.

Y me da igual que me hables de lo bueno que es para el cuerpo y la mente el yoga o la meditación, viajar ligero de equipaje y conocer mundo, ahorrar un 10 % mensual o de escuchar el doble de que lo hablas.

Si yo me aplico tus consejos intentando ver lo que tú ves, y descubro que a mí me funciona y que me siento mejor, ¿qué me importa qué es lo que realmente hagas en tu intimidad?

Cuantos más consejos me funcionen de un escritor, más le consideraré como un referente. Exactamente igual que si provienen de un amigo.

Por qué hablo tanto de libertad

“Nosotros debemos tener un principio, y es que nadie debe determinar desde fuera, el destino que lleva una nación”. 

Hablo tanto de libertad porque realmente acudo al concepto más filosófico y más antiguo de la libertad, y porque creo que debería ser una de las principales aspiraciones de un ser vivo.

¿Qué es la Libertad? Parafraseando a Arthur Shopenhauer, solemos decir que “La libertad es la conciencia lanzada a través de la existencia”. O siguiendo a Immanuel Kant: “…la libertad es la facultad de iniciar por sí mismo una serie de cambios”. O bien como sentencia Nietzsche: “El hombre es la criatura más libre que conozco…Lástima que siempre lo encuentre encadenado”.

Veamos: Libertad es, literalmente, la falta de obstáculos, la ausencia de ataduras, es decir: no existen límites. Este concepto conlleva tres aspectos principales: podemos hablar de libertad física, libertad intelectual y libertad moral.

Info sacada de filosofia.mx

Para mí la libertad ha de ser libertad para gestionar mi tiempo, libertad para gestionar dónde me hallo, libertad para desarrollarme intelectualmente, y (aunque nunca lo había pensado antes de leer ese texto) libertad para encontrar y hacer el bien.

Cuando digo esto algunas personas me dicen que realmente no soy libre y alegan que todos estamos condicionados en mayor o menor medida. Tienen razón. Pero lo que muchos no saben es que sólo el hecho de tratar de encontrar la libertad ya te acerca un poco más a ella, y además, el intento es de por sí una aventura increíble.

Afortunadamente vivo en una de las épocas de la historia donde es más fácil ser auténticamente libre. A veces siento que intentar ser libre es un deber por mi parte, es una gran muestra de respeto hacia las millones de personas en la historia que no han tenido esa oportunidad.

Estar vivo es extraordinario, pero estar vivo y libre es…

Mi experiencia laboral antes de emprender

“Matrix es un sistema, Neo. Ese sistema es nuestro enemigo.

Pero cuando entras, ¿a tu alrededor qué ves? Hombres de negocios, profesores, abogados, carpinteros. Son las mentes de los mismos que intentamos salvar. Pero hasta que no lo hagamos, siguen formando parte de ese sistema y eso hace que sean nuestros enemigos.

Tienes que entender que la mayoría de ellos no están preparados para ser desenchufados. Y muchos están tan habituados y dependen tan absolutamente del sistema, que lucharían para protegerlo. ¿Estabas escuchándome, Neo? ¿O mirabas a la mujer del vestido rojo?”
-Matrix-.

Quizás no me creas o es posible que yo no sepa explicarme, pero hubo un momento en mi vida en el que cambié las gafas grises que me hacían ver la vida gris, por otras de colores que me hacían ver el mundo como creo que de verdad es, y, así, poco a poco, empecé a creer que yo también podía tener una vida de color, una gama de colores tan intensos y variados que no podría siquiera acercarme a detallarte cómo es.

Aunque no sé exactamente cuándo se produjo el cambio, sí que tengo unas ligeras nociones de los momentos que fueron moldeando mi pensamiento y mi visión.

Pero antes, déjame ponerme un poco en situación.

A los veinticinco años fue cuando creé mi primer negocio, y hasta ese día había estado rebotando de trabajo en trabajo. No era capaz de estar más de tres meses seguidos en una misma empresa porque siempre acababa teniendo problemas con mis jefes o mis superiores (raras veces con los compañeros, aunque también). A una jefa la mandé literalmente a tomar por culo, a otra la dije que si no se había dado cuenta de que trataba tan mal a las personas porque su vida era un infierno, a otro le dije que no tenía ni la más remota idea de llevar un negocio y que explotando así a las personas que trabajaban para él se iba a comer un mojón muy grande.

Mi record lo batí cuando estuve ocho días en un trabajo hasta que me despidieron.

Sé que al leer estas palabras puede darse a entender que mi perfil es el de persona problemática y que no encaja. Y así es, soy problemático y no encajo cuando estoy en un camino con millones de baches y monstruos acechando,  porque creo y siempre he defendido que existe una manera mejor de hacer las cosas de como se hacen, una manera que acerque más al amor entre las personas y lo aleje del odio, la frustración y la miseria, que no hace falta tanta tontería, tantas poses, tanta mirada de superioridad, tanta condescendencia, tanta arrogancia.

Yo era un círculo intentando entrar por el hueco de un cuadrado… y eso es imposible.

Sentía una y otra vez que muchas de las personas que trabajaban en las empresas estaban enfermas. Enfermas de verdad. Enfermas de odio, enfermas de ira, enfermas de envidia, enfermas de tristeza, enfermas de falsedad, enfermas de personalidad. Yo llegaba al trabajo cargado de energía y con ganas de trabajar, y al pasar la puerta en demasiadas ocasiones obtenía o bien una mirada de desaprobación, o en el mejor de los casos  un “buenos días” seco, impersonal, insulso y sin energía. Veía personas institucionalizadas. Percibía que la alegría no era bien recibida, y que todo, desde el buenos días por la mañana hasta el “me pasas la sal en la comida”, estaba cubierto de un grueso halo de poses y máscaras, necesarias para sobrevivir a un entorno hostil.

Me dan miedo las máscaras, y además, yo no puedo sobrevivir durante mucho tiempo en un entorno hostil. Hacer la guerra por hacer la guerra para mí no tiene sentido, por eso decidí elegir mis propias batallas.

Creo de corazón que en nuestro mundo existen lugares maravillosos y personas fascinantes y que es nuestro deber como seres humanos buscar esos lugares y esas personas incansablemente. Una vez los conozcamos y los hagamos nuestra casa, podemos empezar a hacerlos más grandes, a difundir la palabra y a intentar cambiar nuestro entorno.

Por eso no quería sucumbir, no quería perder mi alegría porque de algún modo sabía que yo tenía un papel en esta historia y sabía que en alguna parte existía la magia. Si lo buscaba podría encontrar el agujero de conejo de Alicia en el País de las maravillas y su cuarto misterioso.

He conocido a algunas personas que son muy fuertes y capaces de lidiar con todo. Envidio a quienes son capaces de desenvolverse con naturalidad, facilidad y al menos aparente felicidad en el mundo de las empresas, los jefes, los compañeros, los fines de semana, las vacaciones y las horas extras, y que no sólo no se inmutan ante de las adversidades, sino que además son capaces de crecer, desarrollarse y aprender.

Pero no es mi caso en absoluto, yo me marchito, me seco, me muero. Por eso busqué un camino alternativo.

Las raras ocasiones en las que encontraba a una persona con vida y sin máscaras, me parecía que había encontrado algo excepcional, un auténtico tesoro, y eso me alegraba la semana. Pero no sólo de tesoros y excepciones vive el hombre. No dejaba de pensar en el terror que me generaba imaginar que tenía que pasar el resto de mi vida rodeado de personas que no había elegido, personas que no me entendían, personas que yo en esa situación no podía comprender.

Afortunadamente había algo dentro de mí que me decía, me gritaba, que yo no pertenecía a ese mundo. Sentía que en un trabajo no podía expresar todo lo que llevaba dentro y no podía ser quien realmente rea.

Algo me decía que existía otra realidad, una realidad que en contadas ocasiones encontraba reflejada en los ojos y en las acciones de algunas personas que tuve la suerte de cruzarme en mi camino, y ese reflejo y esos ojos se quedaban grabados a fuego en mi mente.

No me es ajeno que cuando hago este ejercicio de introspección y echo la vista atrás a mi primera etapa laboral, me encuentro con que tengo muchos sentimientos negativos y doy una sensación como de victimismo. Es cierto. Creo que la mayoría de las personas somos víctimas de la sociedad. Por eso precisamente escribo estas palabras, para que otras personas al leerlas no se sientan solas, para que sepan que existe otra realidad.

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“Una máscara y una máscara nunca se entienden. Sólo cuando tú eres el actor y reconoces a otro actor, es decir, cuando dos actores se juntan, es cuando comienza la magia. Entre máscaras, actor y máscara, máscara y actor, o máscara y máscara, siempre es un caos, nunca pueden entenderse.

Por eso dicen que los ojos son el espejo del alma, porque cuando miras desde los ojos del actor dentro de esa parte vulnerable de esa máscara, en ese hueco donde se ven los ojos, puedes llegar a ver al actor que hay detrás pero que ni él sabe que está ahí.

Es irónico que la gente se pregunta sobre la existencia del alma. Imagínate a un montón de máscaras, un montón de personajes preguntándose si existe los actores. ¿Tendremos un actor que nos interprete? Unos dicen ¡sí!, otros dicen ¡no, los actores no existen!. Qué dado la vuelta está todo, ¡qué gran absurdo de la inconsciencia!.

Cuando tú eres tú, cuando eres el actor, nunca dices yo tengo un alma, dices yo soy un alma.
Cuando te identificas con quién eres dejas de correr como un hámster sin saber a dónde vas.”
Captain Hikarus

Quieren quitarnos la vida, nuestra tarea es despertar

Durante toda la historia de la humanidad, millones de personas han sido sometidas a las voluntades de otras personas. Sus vidas han estado siempre danzando a las órdenes, apetencias, a la visión y a las locuras de otros. Qué tristeza al pensar en ello, estamos hablando de la vida de una persona, de su vida que es todo lo que tiene, de todo lo que es, de todo lo que podría ser, hacer, vivir, experimentar, de todas las personas a las que podría haber ayudado, de todas las conciencias y sonrisas que podría haber despertado, de todo lo que podría haber creado, de toda la vida que podría haber vivido.

¿No sabes a qué me refiero, no?

Millones de personas han ido y siguen yendo a la guerra desde que el mundo es mundo a morir por unos ideales que casi nunca eran los suyos propios, y en la mayoría de ocasiones simplemente estaban ahí porque otra persona llena de miedo y oscuridad, egoísta e inconscientemente lo había decidido así. Imagínate cuántos de esos seres estaban muertos de miedo. Seres humanos aterrorizados unos al lado de otros compartiendo un lugar y una vida que les era completamente ajenas a dónde y cómo querían estar. Pero la mayoría de las veces no tenían siquiera las herramientas para entender el por qué de su miedo y de por qué sentían una especie de fuego en el interior de su estómago y su pecho.

Imagínate a personas temblando y pensando que tenían que matar o morir.

Imagínate a esas personas tumbadas en el suelo con las manos entrelazadas detrás de la nuca mirando al cielo estrellado, admirando la belleza y pensando que era injusto y triste que al día siguiente tuvieran que morir, imagínatelos rezando a sus dioses implorándoles que se les concediera otra oportunidad con otro tipo de vida con otro tipo de días con otro tipo de horas y minutos y segundos para ellos. Imagínatelos caminando en la naturaleza entre árboles o ríos o desiertos y contemplando la belleza y el paraíso que les rodea. Imagínatelos observando la carcajada de alguien y pensando, qué bello es vivir. Imagínatelos mientras sienten en aire en la cara, cerrando los ojos, respirando profundamente y llorando. Llorando porque saben que mañana probablemente van a morir, y no saben explicar el por qué. Imagínatelos con el pecho contraído en un dolor, reflejo de la impotencia que sienten porque, sienten, que la vida no debería ser así. Pero no entienden. No comprenden. Sólo lloran mientras miran sorprendidos la belleza que les rodea.

Los seres humanos, en nuestra inconsciencia, parasitamos nuestras propias vidas y las vidas de los demás, arrancamos la vida del prójimo pensando equivocadamente que así nuestra vida es más vida.

Es nuestra tarea despertar, tomar las riendas, dejar de hacernos daño, dejar de hacer daño, evitar que nos hagan daño.

Por qué soy emprendedor: El camino hacia mi libertad interior y exterior

Por desgracia no se puede explicar qué es Matrix, has de verla con tus propios ojos.

Antes de decir por qué soy emprendedor, siéndome fiel a mí mismo debería pensar: ¿Qué es para mí ser emprendedor? Porque a ver si va a ser que estoy usando una palabra y no tengo ni la más remota idea de lo que significa y de lo que ello me condiciona.

Para mí emprender es sencillamente la capacidad de decidir, es la forma en la que me encuentro más cómodo en la vida gracias a que tengo más oportunidades, y es tarea mía elegir a qué oportunidad acercarme y de cuál alejarme. Para mí emprender no es tener tu negocio o ganar mucho o ganar poco o tener muchas vacaciones o tener menos, para mí emprender es el hecho de haber decidido que tener un negocio o ganar mucho o ganar poco o tener muchas vacaciones o tener menos es lo que realmente quiero.

Para mí emprender es lo que más me a acerca a lo que quiero en la vida, y si por un casual aún no sé qué quiero, emprender al menos me ayudará a contemplar diferentes opciones para que posteriormente pueda elegir o descartar en base al conocimiento que he adquirido.

Para mí ser emprendedor es como cuando un país declara su independencia después de haber estado durante años bajo un gobierno extranjero. Mi propia declaración de independencia. Me gusta.

El hecho de declarar tu independencia no te asegura que tu camino vaya a ser un camino fácil y lleno de rosas ni que vayas a dejar de estar expuesto a los problemas del mundo exterior, y además aún siendo independiente seguirás en mayor o menor medida necesitando, necesitando mucho de muchas partes.

Lo que sí pasa cuando declaras tu independencia es que empiezas a tener más decisión sobre tu presente y sobre tu futuro, puedes gestionar tus recursos según consideres que te conviene más, y puedes trazar relaciones diplomáticas con unos y otros países según tus necesidades y circunstancias.

Pero lo más importante de declarar tu independencia es que tienes la posibilidad, al menos la posibilidad, de conseguir la verdadera libertad, libertad que sería imposible conseguir cuando estás gobernado por una potencia extranjera o cuando tienes un gobierno títere (como las personas que piensan que son libres pero realmente….no lo son).

Siempre pienso que una de las mayores diferencias entre las personas es nuestra verdadera capacidad de decidir, y yo creo que sólo podemos decidir en base a lo que conocemos y a las posibilidades que tenemos en ese momento. Si hacemos algo sin un conocimiento previo, no lo estamos haciendo por decisión, sino por inercia y cultura.

Tener la mentalidad de emprender me da la posibilidad de decidir, emprender me da más opciones entre las que elegir.

Decidir si quiero levantarme antes o después, intentar ganar más o menos dinero, ir vestido de esta o de otra manera,  trabajar más o menos horas, probar esta herramienta o probar aquella otra, crear este proyecto o crear este otro, ir por este camino o por aquel, quedarme enfermo en casa o ir a trabajar, quedar con mi padre a tomar una cerveza un jueves a las 12 en una terraza o asistir a un congreso, pasar dos semanas al mes con mi madre, visitar a mis hermanos todo cuanto quiero, vivir en cualquier país del mundo o quedarme en mi lugar de nacimiento, viajar durante tres años o trabajar sin parar durante seis años sin descanso, ver crecer a mis hijos y llevarles y recogerles del colegio o no hacerlo.

Emprender me da la posibilidad de ganar mucho dinero y luego no trabajar durante varios años si es lo que quiero.
Emprender me da la posibilidad de decidir que voy a trabajar sólo una hora al día porque con eso gano el dinero suficiente.
Emprender me da la posibilidad de darme cuenta que puedo trabajar una, ocho, doce o dieciséis horas al día si es necesario.
Emprender me da la posibilidad de estar abierto a tener posibilidades.

Para mí no existe el concepto de vacaciones, lo que existe es tiempo de vida en el cuál ordenas tus prioridades.
Puedo enfocarme en cuidar y gestionar mi tiempo, mi salud, mis relaciones personales, mis habilidades, mis conocimientos, y mis finanzas. Ya sabes cuáles son los pilares de una vida: Tiempo, salud, amor, que haces, que aprendes, finanzas.

Emprender me ayuda a tener una visión más amplia de cómo funciona el mundo.
Emprender me ayuda a ser más libre porque puedo emplear mi tiempo, mi cuerpo y mi mente en conseguirlo.
Emprender me ayuda a viajar todo cuanto quiero, a donde quiero y durante el tiempo que quiero.
Emprender me ayuda a mirar el mundo y a las personas desde otra perspectiva.

Emprender me da la opción de descubrir quién soy. Al enfrentarme constantemente a mis miedos y al tener el tiempo suficiente para mis retos y mis inseguridades, descubro partes de mí que desconocía.
Emprender me ayuda a no tener que llevar máscaras y a no sentirme un fraude.
Emprender me da la opción de desarrollarme a todos los niveles que conozco, me da la opción de expresar lo que llevo dentro, descubrir mi potencial.

“Si asumes que no hay esperanza, garantizas que no habrá esperanza. Si asumes que hay un instinto hacia la libertad, que hay oportunidades para cambiar las cosas, entonces hay una posibilidad de que puedas contribuir a hacer un mundo mejor. Esa es tu alternativa”.
Noam Chomsky

Consejos para emprender

  1. Lee a otras personas que lo han hecho o que lo intentan.
  2. Ve vídeos inspiradores en youtube para empezar a decirle a tu mente qué te interesa.
  3. Ve películas alineadas con el mundo de emprender o del desarrollo personal para tener imágenes frescas en tu mente de personas que simulan hacer lo que tú quieres hacer.
  4. Conoce a otras personas que lo han hecho o que lo intentan yendo a conferencias, reuniones de emprendedores, fiestas de emprendedores.
  5. Comprende que cuando trabajas para ti rindes más que cuando lo haces para otras personas, y que el tiempo que empleas trabajando para ti es más valioso para tu economía que el tiempo que empleas para otras personas.
  6. Usa los recursos de los que dispones. No te avergüences de tener padres con mucho o poco dinero. Lo importante no es que lo que tienes cuando empezaste, sino cuánto eres capaz de conseguir, y después, cuánto eres capaz de dar al mundo.
  7. Se consciente de la suerte que tienes por poder intentar emprender, millones de personas no han tenido esa suerte.
  8. No pidas un préstamo de dinero gigante para empezar, porque si las cosas te salen mal te esclavizará durante años.
  9. No tengas miedo a emprender pensando que puedes “fracasar”, ya que si eso ocurre siempre puedes volver a donde te encontrabas antes y, pasado un tiempo, puedes volver a intentarlo.
  10. No tienes por qué dejar tu trabajo normal para emprender y saltar al vacío sin red. Si eso te da miedo, descubre tus inseguridades y miedos poco a poco, cada día. Empieza por algo, una hora al día, dos, seis horas a la semana, diez. “Nada puede impedirte emplear una hora de tu día en poner tu talento al servicio de los demás”. Sergio Fernández.
  11. Viaja todo lo que puedas en cuanto puedas para enriquecerte y para cambiar tu visión de las cosas. Antes de ir a la universidad, después. Antes de un trabajo, después. Cuando has roto una relación. Cuando has empezando una relación.
  12. Viaja todo lo ligero que puedas para que comprendas que necesitas pocas cosas.
  13. Viaja solo/a. Sé que tienes miedo, créeme que lo sé,  pero confía en mí. Vas a hacer una cosa: Cómprate un billete ahora mismo para el primer día de tus próximas vacaciones. No se lo digas a nadie. Sólo cómpralo. No, no vas a ir con nadie, lo que vas a hacer es ir contigo mismo/a. Vas a alquilar una habitación en un hostal en algún país o ciudad en el que siempre has querido estar, y vas a empezar a romper tus miedos más antiguos. Respira profundo y hazlo.
  14. Aprende todos los idiomas que puedas para entender más tus pensamientos, para comprender más las necesidades y los consejos de más personas, para leer información en otras fuentes.
  15. Entiende que las maneras de emprender son infinitas, no existe una manera correcta sino que realmente existen infinitas.
  16. Entiende que la realidad es negociable. Cuando alguien te haga ver algo, siempre piensa que es sólo una visión y que tú u otra persona en otra circunstancia podría hacerlo o verlo de manera diferente.
  17. Entiende que no has nacido para hacer sólo una tarea o un trabajo, en tu carnet no pone tu profesión, puedes hacer millones de ellas y puedes cambiar siempre que quieras. Aún teniendo eso presente, sé consciente de que necesitas un tiempo para comprender algo en profundidad y para tomar la decisión si continuar o abandonar.
  18. Entiende que no es importante cuántas horas trabajas, sino cuánto dinero consigues en esas horas y el uso que le das a ese dinero.
  19. Plantéate cuánto dinero necesitas en un mes para tener la vida que quieres, y entiende que podrías conseguir ganar ese dinero en un día, en treinta o en sesenta. El resto del tiempo puedes o conseguir más dinero, o hacer otra cosa.
  20. Puedes aprender casi cualquier cosa en poco tiempo.
  21. No tienes que demostrar nada a absolutamente nadie, pero cuanto más tienes (tiempo, dinero, amor), más puedes dar o devolver.
  22. Sé todo lo disciplinado que puedas, trabaja cada día en tu disciplina, ponte nuevos retos de disciplina. “No tienes que ser más inteligente que los demás, sólo tienes que ser más disciplinado”. Warren Buffet
  23. Piensa y toma decisiones a medio plazo (3-6 meses), y después a largo plazo (2-5 o más años). Trabaja sobre ese pensamiento todo lo que puedas. Date cuenta de que estás rodeado de personas que piensan a corto plazo (un minuto, unas horas, un mes).
  24. Entiende que emprender no es tener tu propio negocio. Emprender es cuidar tu cuerpo, tu mente, tu dinero, tu tiempo y tus relaciones. Si fallas en alguna de ellas durante mucho tiempo, no estás en el camino correcto.

elefantes-en-libertad

Copia Inspiración del título de una de las obras más inspiradoras que puedes leer en tu vida: “Un largo camino hacia la libertad“, de Nelson Mandela.

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Comments

  1. Gemma - 9 febrero, 2018 @ 12:38 pm

    Qué bien escrito… Como siempre me inspiras y motivas a seguir mi camino. Y los vídeos, memes y extractos de libros, buenas píldoras de motivación también. Gracias por compartir.

    Un abrazo

    • Antevez - 15 febrero, 2018 @ 7:27 am

      Muchas muchas gracias Gemma 🙂 y tú leyéndome me animas a seguir escribiendo, ¡¡un abrazo!!

  2. Bosco - 9 febrero, 2018 @ 1:12 pm

    Gracias Antonio por expresar con palabras y de una manera tan analítica un sentimiento que bien podría haber firmado yo. Un fuerte abrazo 😉

    • Antevez - 15 febrero, 2018 @ 7:27 am

      Es un honor recibir unas palabras tuyas aquí en mi blog, gracias Bosco!! Te mando un abrazo, ¡espero verte prontito!

  3. Angie - 16 febrero, 2018 @ 5:26 am

    Me encanto, nunca sabes cuando , ni quien , ni como una persona aparentemente común puede cambiar tu rumbo de vida o tus ideas, porque es mas que solo ideas, es Dios usando personas que se dejan usar. Gracias por compartir opiniones y parte de tu vida (es lo que lo hace mas interesante, el chisme siempre vende jaaja). Saludos!

    • Antevez - 16 febrero, 2018 @ 6:26 am

      ¡Muchísimas gracias por tu comentario Angie! Pues sí, todos somos personas comunes viviendo experiencias y algunas las contamos 🙂

  4. Alvaro Marin - 7 junio, 2018 @ 1:02 pm

    Pocas veces me siento tan identificado con un post de este tipo. Reafirmo todas tus reflexiones; yo identifico el camino de emprender con el Camino del Héroe del que habla J. Campbell. Animo y a seguir con esa filosofía y actitud; cada día somos mas los que la compartimos

    • Antevez - 23 septiembre, 2018 @ 8:32 am

      Qué grande Álvaro, gracias por tu comentario.

  5. maria - 1 septiembre, 2018 @ 7:42 pm

    Al leer tus comentarios siento una inmensa sensación de paz. Somos muchos los que pensamos y sentimos como tú
    Cuando dices que saquemos un boleto para viajar solos y no tener miedo, ésa es una metáfora maravillosa de la vida. Porque aun los emprendedores que ya han conseguido el éxito, saben que la magia se siente con fuerza dentro de cada uno y que aprender a conectar con esa magia interior, esa fuerza que nos motiva, es maravilloso.

    • Antevez - 23 septiembre, 2018 @ 8:10 am

      Qué preciosidad de mensaje María, muchas gracias!

  6. Vila - 2 octubre, 2018 @ 12:14 am

    Es la leche de largo. Y aún así lo he leído, mira que normalmente me es imposible engancharme a algo a no ser que esté bien escrito.

  7. Vila - 2 octubre, 2018 @ 12:40 am

    Es la leche de largo. Y aún así lo he leído, mira que normalmente me es imposible engancharme a algo a no ser que esté bien escrito. Me encanta, todo esto ya lo había pensado yo incluso la mayoría con las mismas ideas. :0

  8. Jordi - 22 enero, 2019 @ 10:35 pm

    Fantástico. Me ha hecho pensar y descubrir algo que ya sabía pero no quería poner en palabras… soy un esclavo.
    Hoy he descubierto tu blog y me he pasado la tarde chafardeando y leyendo cada entrada.
    Gracias y felicidades por tu trabajo.

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