Observa

«Me han sido reveladas cosas tan profundas que, ahora, todo lo que he escrito me parece no tener más valor que un puñado de paja».
Santo Tomás de Aquino pronunció estas palabras en respuesta ante la ansiosa insistencia de su secretario para que terminara la Suma Teológica.

Querido lector, querida lectora, para leer este capítulo te aconsejo que te abroches el cinturón porque vienen curvas y, antes de nada, te aviso de que para leer esto es necesario que, si no lo has hecho ya, leas primero el capítulo de mi primer retiro de meditación Vipassana, pues si no no vas a comprender mucho.

Hace unas semanas fui a cenar con unos amigos, fue una gran cena. Como describió Marcos al día siguiente en nuestro grupo de whatsapp que lleva por imagen la portada de hoy, la cena fue así; «Bonjour a tous… muy recomendable el restaurante de anoche y aún más la compañía y conversación… Crecimiento personal en varias vertientes: espiritualidad, religión, sexo, seducción, emprendimiento… More coming soon!»

Durante la cena yo les conté tres cosas, tres.

La primera fue sobre el hecho de que todos los hombres tienen un punto sensible y muy placentero llamado «Glándula prostática» que supongo sería similar al conocido como «punto G» de las mujeres y les conté que, aunque apenas tengo experiencia en ello, sé que los orgasmos masculinos producidos así son muy profundos.

Cuando les dije eso, todos me miraron con cara de: ¿de qué mierdas me hablas? eso es imposible.

Yo les enseñé este vídeo, lo recordaba desde que era adolescente y vi la película Road Trip. Debido a mi inexistente educación sexual, desde que vi esa película me pregunté, ¿qué querrá decir eso? no entiendo nada.

Es gracioso, la mayoría de los hombres no sabemos absolutamente nada de nuestro propio cuerpo, y además ni siquiera nos hemos tomado la molestia de preguntar a una gran parte de la población, los homosexuales, cómo se sienten, qué experimentan y cómo disfrutan el sexo. Tenemos tanto miedo que tememos incluso preguntar.

Lo segundo que les dije es que existe una técnica de masaje en la vagina del conocido como «punto G» femenino que, si se hace bien, provoca un gran placer y lo que se conoce como eyaculación femenina y que, curiosamente, pocas personas, hombres y mujeres, saben que existe. Puedes buscar en tu página cerdis favorita algo así como «masaje punto G».

Cuando les dije eso, todos se quedaron con cara de: ¿de qué mierdas me hablas? eso es imposible, cuéntame más, cómo se hace, dónde puedo aprender.

Es gracioso, los hombres podemos pasarnos toda una vida buscando incansablemente a las mujeres sin llegar jamás a comprender cómo son sus cuerpos, sus energías, sus puntos de placer.

Imagínate si hubiera salido el tema del Tantra y de las imposiciones de manos, provocando un oleaje en las corrientes energéticas internas del cuerpo. Yo no tengo aún idea de nada de eso y sólo sé que existe, pero espero descubrirlo algún día.

Lo tercero que les dije es que las personas iluminadas como Jesucristo o Buda son reales y, en mayor o menor grado, existen a día de hoy. Les conté también que mediante la meditación profunda se puede llegar a estados muy superiores de conciencia, donde entre un mar infinito de cosas se puede interactuar con las mentes de otras personas o interactuar con la materia (como los milagros de Jesucristo).

Cuando les dije eso, todos se quedaron con cara de: ¿de qué mierdas me hablas? Estás loco, eso es imposible. A ver Antonio, piensa, qué casualidad de que seamos más de siete mil millones de seres humanos en la tierra y no haya una prueba de ello, una fotografía o una película que lo constante, pero tú, casualmente tú, sabes sobre ello.

Es gracioso, los seres humanos podemos vivir una vida sin llegar jamás a descubrir qué somos realmente.

Y es curioso que pensemos que sabemos todo de los hombres porque dicen que lo somos, pensemos que sepamos todo sobre las mujeres porque las buscamos, o sepamos todo sobre los seres humanos porque así nos dijeron que nos llamamos. Pero es aún más curioso que pensemos que realmente conocemos qué ha hecho o dejado de hacer cada uno de los siete mil millones de seres humanos que hay en el planeta tierra basándonos en si lo hemos leído en un periódico, escuchado en la tele, o encontrado por internet.

Querido lector, querida lectora, ¿sabes por qué ocurrió esto en aquella cena? ocurrió porque mis amigos, como casi todas las personas que existen, no son ignorantes convencidos.

¿Sabes lo que es un ignorante, un verdadero ignorante convencido?

Un ignorante convencido es aquel que siempre, siempre, siempre, está en constante búsqueda de conocimiento, pero especialmente conocimiento que contradiga el conocimiento que aprendió el día anterior.

«Be open to learning new lessons, even if they contradict the lessons you learned yesterday».  
Ellen DeGeneres

Cuando Sócrates dijo eso de «Sólo sé que no sé nada», muchas personas pensarían que era un sabio, cuando en realidad él lo estaba dejando muy claro. No, no lo soy, no soy sabio, lo único que sé, de lo único que estoy seguro, es de que no sé nada, de que no estoy seguro de nada.

«Este hombre, por una parte, cree que sabe algo, mientras que no sabe nada. Por otra parte, yo, que igualmente no sé nada, tampoco creo saber algo».
En la Apología de Sócrates, de Platón

¿Sabes? Yo aún no soy un ignorante convencido, pero sí que estoy en búsqueda incansable de serlo desde hace años y espero algún día conseguirlo.

Un ignorante convencido no se hace, se nace

Todos nacemos profundamente ignorantes, pero desde pequeños nos enseñan a no serlo.

Cada mañana nos despertamos profundamente ignorantes, pero nos recordamos a nosotros mismos a no serlo.

Nos enseñan a saber muchas cosas.

Todos sabemos muchas cosas y el problema es que cuanto más sabemos, más creemos saber. Esa es nuestra trampa.

Pero tienes que saber que todo esto tiene solución: Un ignorante no se hace, pero sí que se puede deshacer, un ignorante se deshace. Para ser un verdadero ignorante una vez que eres adulto, para empezar a conocer más, y más, y más la verdad de lo que hay en este universo, de quién eres, tienes que desaprender, tienes que deshacer lo que crees que sabes, tienes que cambiar de paradigma una y otra y otra vez.

Por eso hoy voy a contarte algo.

Mi segundo retiro

Ayer, 9 de febrero de 2020, terminé mi segundó retiro de diez días de meditación Vipassana, la meditación que enseñaba Buda para llegar a la iluminación.

Como resumen, la meditación Vipassana consiste en, primero, agudizar tu mente para percibir más. Mucho más 😃. Y, segundo, hacer que seas más feliz. Mucho más 😀.

Sé que no te has enterado de nada, pero está bien.

«La meditación Vipassana constituye una herramienta útil para todo aquel que quiera despertar a la verdad de la vida y alcanzar, de este modo, la auténtica libertad».
Vipassana. El camino hacia la meditación interior. Joseph Goldstein y Jack Korfield

Con esto aún menos, ¿despertar a la verdad de la vida? ¿qué verdad?, ¿libertad? Pero está bien también.

Hoy sólo quiero contarte que, si en mi primer retiro viví y experimenté más y más profundamente de lo que si quiera creía posible en un ser humano (debido a que no era ni un mero aprendiz de ignorante convencido por entonces), en este segundo retiro, el nivel de profundidad ha ido en aumento.

¿Me acompañas?

Dolor: En una ocasión, sobre el sexto día, después de cincuenta minutos meditando en Adhiṭṭhāna (Tomar la firme determinación de no moverse durante un tiempo definido para así trabajar la fortaleza de la mente) sin moverme ni un centímetro y mientras sufría unos dolores terribles por todo el cuerpo, especialmente en la espalda, el culo, y las piernas, ocurrió la calma. Al profundizar en el dolor, al observarlo de manera ecuánime, es decir, sin juicio, al observar mi dolor siendo un mero testigo silencioso, al observar mi dolor sin yo, sin mío, ocurrió la calma: todo mi cuerpo entró en un estado profundo de paz, de relajación, permanecí así durante varios minutos en un estado maravilloso donde todo mi cuerpo parecía una única masa de energía caliente en armonía.

Entendí, por primera vez en mi vida, la frase de Buda. Existe un camino para salir de la desdicha.

Entendí, por primera vez en mi vida, que la frase erróneamente atribuida a Buda «El dolor es inevitable, pero el sufrimiento es opcional», en realidad es falsa. El dolor físico es inevitable puesto que no es verdadero, es sólo una realidad aparente, y es nuestra mente débil la que le da el poder y lo magnifica.

Dile a los cristianos preocupados por cuánto dolor sufrió Jesús cuando estaba siendo torturado en la cruz, que no, que no sufrió dolor, él sólo sentía una inconmensurable felicidad en su interior y una profunda compasión por las personas que le estaban torturando.

Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen.
Yisus

Cristianos, este es mi mensaje para vosotros: Preocupaos por vuestro dolor, aprended a trabajar en vuestro dolor, y después ayudad a otros a encontrar el camino para superar su dolor.

Hambre: A partir del segundo retiro Vipassana, la última comida del día la haces a las 11 de la mañana, es decir, durante diez días haces ayunos de 20,5 horas, puesto que el desayuno es a las 6:30 A.M.

Cuando meditas y usas tu mente a niveles más profundos, tus necesidades alimentarias se reducen hasta niveles insospechados. A medida que iban pasando los días, mi hambre se iba reduciendo más y más, y empiezo a comprender que el hambre constante que sentimos en la sociedad es producto del desequilibrio de nuestra mente.

Más uso mental, menos demanda física.

Pero claro, si ahora te cuento que en el libro de Autobiografía de un Yogui cuentan que hay personas que no necesitan alimentarse y de que obtienen su alimento de las energías sutiles del universo, tú me dirás que eso no es posible.

Yo no lo sé 🤷‍♂️, pero espero descubrirlo.

Sueño: El primer día te acuestas a las 21:30 y te levantas a las 4:00 acojonado pensando que vas a morirte de sueño, y durante los primeros días usas cada minuto que tienes libre en el día para irte a la cama. Media hora por aquí, una hora por allá después de comer. Meditar, dormir, comer, meditar, meditar, meditar, dormir.

A medida que van avanzando los días empiezas a tener cada vez menos sueño. Me acostaba a las 22:00 sin sueño y me despertaba a las 3:00 sin sueño, después me quedaba en la cama un rato hasta que sonaba el gong.

Empecé a comprender lo que he leído tantas veces sobre que los Yoguis duermen 4 horas diarias.

En el Vipassana cuentan que Buda, tras su iluminación, durmió entre dos y tres horas diarias durante cuarenta y cinco años. Él pasaba la mayor cantidad posible del tiempo sirviendo y enseñando a los demás.

Enfermedades: Desde hace muchos años se sabe que la inmensa mayoría de las enfermedades que padecen los seres humanos (yo me atrevo ahora a afirmar que no casi todas, sino el 100 % de ellas) son psicosomáticas, es decir, son producto de la mente, son en realidad enfermedades aparentes, magnificadas por nuestra mente y luego manifestadas en el cuerpo.

Desde que soy pequeño tengo escoliosis y un lado de mi espalda está más hinchado que otro, bastante más. En mi primer retiro, al comprobar que en los últimos días los dos lados se estaban equilibrando cada día más y más, le pregunté a un responsable del curso: ¿Cómo es posible? Está desapareciendo.

Él me dijo, sigue así, y comprobarás que con Vipassana desaparece todo.

A los pocos días de salir del retiro mi espalda volvió a su origen, hinchada.

En este segundo retiro ocurrió mucho antes, mi espalda empezó no sólo a enderezarse sino que el hinchazón prácticamente desapareció. Cada vez me sentía más y más liviano, más enérgico, más lleno de vida.

Respiración: Una vez leí que la meditación es como el interés compuesto. Cuanto más meditas, más beneficios produce. Al principio no notas nada puesto que tu cantidad es pequeña, pero que a menudo que practicas, los beneficios van aumentando como una bola de nieve que llega a convertirse en gigante.

Ya el segundo día empecé a sentir un gran placer del aparentemente sencillo hecho de respirar. El aire empezó a convertirse cada vez en más, y más, y más puro, y a veces sentía una especie de éxtasis cuando me concentraba mucho en cómo entraba el aire.

Sobre la mitad del retiro empecé a sentir como si mis pulmones fueran nubes de algodón, cada vez todo era más suave, cada vez todo más placentero.

A veces, durante los Adhiṭṭhāna, llegaba a respirar tan poco, tan lentamente, que parecía que no necesitara respirar. Sentía que podría quedarme cinco minutos sin respirar, con el corazón apenas latiendo.

Empecé a comprender lo que he leído en varios libros sobre el hecho de que los Yoguis son enterrados vivos durante días, y luego son sacados perfectamente con vida. Es decir, el cuerpo humano, imagino, tiene la capacidad de muchos animales de hibernar.

Concentración: Lo primero que aprendes en la meditación es que nuestra capacidad de concentrarnos en algo durante más de un segundo es prácticamente inexistente.

Si haces cinco minutos de meditación lo descubrirás.

Ya en mi primer retiro, sobre el día cuarto o quinto, experimenté momentos en los que podía estar casi una hora sin apenas distracciones, mirando y analizando mi cuerpo, con apenas pensamientos que surgen involuntariamente y me apartan del objeto de mi concentración.

En este segundo retiro mi concentración se ha intensificado, lo cuál nos lleva al siguiente punto.

Logros espirituales:  Al parecer según leí, en tiempos de Buda, en La India, era común hablar abiertamente de los logros espirituales. Hoy ya eso se ha perdido, pues en esta sociedad tan desequilibrada hablar de estas cosas te convierte a ti en desequilibrado, lo cual puede resultar peligroso. Además, el hablar incluso con otros meditadores puede aumentar tu ego, y precisamente disolver el ego es uno de los objetivos de la meditación.

¿Qué son los logros espirituales? Acceder a contemplar los otros planos de este universo gracias a aumentar la capacidad de nuestra mente de percibir, es decir, de aumentar la sensibilidad de nuestra mente, y a conseguir interactuar con la mente-materia, produciendo así milagros como hacía Jesucristo.

Mira este vídeo.

¿Ves el libro que está leyendo el niño en el segundo 0:12? Está leyendo el libro sobre la Energía Vital llamada Qì (pronunciada Chi). ¿Te suena el Chi Kung?

No hay cuchara, dice el niño. ¿Sabes lo que se experimenta en el camino de Vipassana? Que no hay cuchara, que la cuchara en realidad es sólo una apariencia.

Bien, pues como este es mi blog y mi objetivo es contarte todo lo que descubro (por ahora…😙), te cuento que, en uno de los últimos días, el interés compuesto de mis meditaciones empezó a dar dividendos.

Llevaría unos cuarenta minutos escaneando mi cuerpo, escaneando los dolores, escaneando algunas de las sensaciones más sutiles como el flujo libre y más burdas como el dolor, cuando de repente pienso: ¿Y si intento escanear qué está ocurriendo dentro del cerebro? así que intenté sentir mi cerebro.

Lo intento, lo intento, lo intento, y… (es decir, me concentro, me concentro, me concentro, y….)

Todo desaparece. Entro en un estado diferente que no sé describir (pues ocurrió durante muy poco tiempo). Es como si, la negritud que vemos cuando cerramos los ojos, desapareciera, como si la sensación de tener un cuerpo, desapareciera.

Entré en otro plano.

Al terminar la hora, acudí al profesor, con la cara aún desencajada de la emoción y con una sonrisilla (ahora te explicaré por qué esto de la emoción y de la sonrisilla es un error mayúsculo) y le conté lo sucedido.

Yo: Ha ocurrido algo, profesor. He sentido, primero, que mi cara se desencajaba, que perdía las formas de mi cara. Después he intentado entrar a mi cerebro y ha ocurrido algo mu gordo, todo ha desaparecido.

Sólo me faltó decirle: Admírame, soy un gran meditador, dame una palmadita en la espalda, give me 5.

Profesor:

A ver chaval cómo te explico esto. ¿Por qué has querido entrar a sentir el cerebro? no hemos dicho que hagáis eso. Sé práctico. Sé ecuánime. Observa lo que sucede en tu cuerpo, observa, sólo observa, nada más.

Bueno, está bien, llámame flipado.

Al salir del retiro he preguntado a un amigo monje budista por la experiencia que sentí, y él me dijo que posiblemente había experimentado uno de los cuatro Dhyanas.

Arriba del deseo está el reino de la forma. Este reino está relacionado con los cuatro estados de dhyana (absorción meditativa de la mente). Mientras uno progresa de un estado de dhyana a otro estado de dhyana las conciencias sensoriales empiezan a desaparecer. En el segundo nivel de dhyana sólo quedan las conciencias del ojo, el oído, y el cuerpo. En el tercer nivel y arriba sólo queda la conciencia mental. Las cinco conciencias anteriores son no funcionales. Fuente.

Ecuanimidad: Bien, lo primero, te he dicho que te iba a explicar por qué esa sonrisilla sobre mi logro espiritual es contraproducente y por qué es «peligroso» para mí el hecho de contarte esto abiertamente (además de para ti).

En Vipassana se dice que el nivel de un meditador se mide, no por sus logros espirituales, sino por su capacidad de ecuanimidad. Es decir, por su capacidad de no emitir un juicio, en su capacidad de sólo observar, de ser un testigo de los acontecimientos.

Veamos:

  1. Si yo te cuento esto, una parte de mí (debido a mi inmadurez espiritual) lo está haciendo desde el ego, desde el «miradme cómo molo». Es decir, por un lado medito para intentar ser más ecuánime y para sólo observar, y por el otro intento ser más la polla con cebolla. Es decir, doy tres pasos adelante y dos hacia detrás.
  2. Si yo te cuento esto, le estoy dando mucha importancia, lo estoy resaltando, lo estoy magnificando como si fuera algo extraordinario (cuando en realidad sólo me parece extraordinario debido a mi falta de experiencia), es decir, me estoy apegando a ello, y si me apego a ello, la próxima vez que medite intentaré buscarlo de nuevo. ¡Quiero otra absorción de la mente, quiero otra! ¿Y sabes qué pasa cuando buscas en el camino espiritual? Que no encuentras. En el camino espiritual, sólo observas. Trabajas y observas, trabajas y observas. Deja los frutos al Dhamma, tú concéntrate en tu trabajo, dicen en Vipassana.
  3. ¿Por qué es peligroso para ti? Porque si algún día decides iniciarte seriamente en la meditación, es posible que quieras encontrar lo mismo que yo. ¡Quiero eso que dijo Antonio, quiero eso! ¿Y sabes qué pasa cuando buscas en el camino espiritual? Así que mi consejo aquí es que, lo que leas en mi blog, lo olvides. Es decir, que lo tomes como lo que es, como experiencias personales de otra persona que no tienen nada que ver con las tuyas, las tuyas son tuyas, y tus árboles darán sus frutos. Como dice Sadhguru: Si quieres una flor, no tienes que pensar «quiero una flor, quiero una flor». Si quieres una flor, piensa en semillas, tierra, abono, sol, agua y tiempo, y la consecuencia será una flor.

Lo segundo sobre la ecuanimidad, es algo genial que me ocurrió en el primer Vipassana y que no entendí hasta mi segundo Vipassana, cinco meses más tarde. Nada más terminar el voto de silencio el décimo día, al salir de la sala de meditación, hubo unos cuantos chicos que se pusieron a hablar en voz alta.

Y yo pensé: ¿Pero esta gente es estúpida? ¿qué les pasa? ¿es que no han entendido nada en nueve días? ¿salen del silencio y la tranquilidad y lo primero que hacen es ponerse a dar voces como unos cavernícolas hipoglúcidos?

No fue hasta uno de los últimos días del segundo retiro, cuando ese recuerdo vino a mi mente y me di cuenta de que era precisamente yo el que no había comprendido nada. Lo que ellos hagan, lo que ellos hablen, su tono de voz o su volumen, es independiente de mí. Mi tarea es observar, sólo observar, ser ecuánime.

Flujo libre: En mi primer retiro, un día tumbado en la cama, sentí las corrientes eléctricas circulando por todo el cuerpo. En cambio no conseguí sentirlo nunca durante la meditación.

Pensé que las corrientes eléctricas eran el flujo libre.

En el segundo retiro, durante una meditación, empecé a sentir unos consquilleos a-co-jo-nan-tes por varias partes del cuerpo. Creo que eso es más bien el flujo libre. (Espero en mi siguiente retiro descubrir una vez más que estaba equivocado).

Pensamientos compulsivos: En esta ocasión he tenido muchísima más capacidad de darme cuenta de los diferentes pensamientos que surgían en mi mente de manera espontánea. Nuestra mente está diariamente bombardeada por miles de pensamientos y, al parecer, casi todos ellos son los mismos.

He catalogado cinco pensamientos muy recurrentes:

  1. Mi padre. Pienso a menudo en él, en cabreos imaginarios, en disputas, en reacciones, en ofensas del pasado.
  2. Un amigo. Últimamente tengo algunas diferencias con un amigo y muchas de ellas vienen al cabo del día.
  3. Sexo. Pienso en sexo unas mil billones de veces al día, así más o menos. En mujeres con las que estuve, pero sobre sobre todo en mujeres con las que quiero estar. Llegaba a ser tremendamente molesto estar intentando meditar y que de repente apareciera ahí una teta de la nada 😒 o una súper escena viciosilla. Como una vez leí en una camiseta «Chicas, chicas, dejadme, he venido aquí sólo para emborracharme». Chicas, chicas, ahora no por favor que estoy meditando. ¿Sabes? Llegué a una conclusión curiosa. Si controlar la mente sirve al menos para no pensar en sexo tan a menudo, ya de por sí sería muy beneficioso. Pensar en sexo no sirve de nada, tener sexo, sí. Pensar en mujeres no sirve de nada, estar con mujeres y estar feliz con ellas y hacer que ellas se sientan felices, sí. Pensar en ligar con mujeres y ser un súper valiente en tu mente no sirve de nada, acercarte a una mujer que te encante con una sonrisa enorme y un corazón aún más grande y decirle que te encantaría conocerla, sí. Nuestra mente nos controla y nos hace infelices. Domemos nuestra mente y seamos felices.
  4. Creatividad: Otro pensamiento recurrente es sobre proyectos que quiero hacer, y mi creatividad se ha disparado. En el retiro te explican que la creatividad crece hasta niveles inimaginables cuando meditas, así como la capacidad de trabajo. Durante el día escribía (en mi mente) artículos elaborados para el blog, tenía ocurrencias por las que empezaba a descojonarme solo, tenía ideas de negocio sublimes. Si de aquí a poco tiempo soy millonario, ya te adelanto que es gracias a los Vipassana. Minipunto para Antonio.
  5. Amor: Afortunadamente, pienso mucho y de manera involuntaria en el beneficio de otras personas y en el amor que siento (o quiero sentir) por otras personas. Puntazo para Antonio.

«¡Maestro, usted es maravilloso!” Un estudiante, ya para salir miró ardientemente al sabio patriarca. «Usted ha sabido renunciar a las riquezas y al bienestar para buscar a Dios y enseñarnos la sabiduría”. Era bien sabido que Bhaduri Mahasaya había renunciado desde su niñez a una gran riqueza de familia, cuando con la mente unificada entró en el sendero de la Yoga. «¡Usted está desfigurando el caso!” El rostro del santo reflejó una suave censura. «He abandonado unas mezquinas rupias y algunos despreciables placeres, por un imperio cósmico de infinita bienaventuranza. ¿Cómo, entonces, pude negarme nada a mí mismo? conozco la alegría de compartir el tesoro. ¿Es ése un sacrificio? ¡Las cegatonas muchedumbres son por cierto los verdaderos renunciadores! ¡Ellas renuncian una divina posesión sin paralelo, por un miserable puñado de juguetes terrenos!”.
Autobiografía de un Yogui

Esfuerzo: Te cuento una anécdota: En 2018 terminé en La India un curso de diez días de meditación en Tushita. Era un retiro también casi de silencio, en el cual meditabas cuatro horas en vez de diez y media, y además tenías cuatro horas de enseñanzas budistas. Al terminar pensé que había sido la experiencia más gratificante de mi vida y una de las más duras.

El día de finalizar, cuando ya podíamos hablar, conocí a Eric, un fortachón sonriente Israelí que me contó que hacía dos Vipassanas al año. Cuando lo escuché pensé que era un héroe, pensé que era algo imposible. El Vipassana es mucho, muchísimo más duro que el retiro de Tushita, así que como yo pensaba que había experimentado algo muy difícil, me sería imposible experimentar algo así, y menos aún como para hacer dos al año.

Bien, te traigo buenas noticias.

El primer retiro fue muy duro, sí, y el segundo los primeros días también. ¿Pero sabes lo que ocurrió pasados unos días? que tu cuerpo y tu mente se fortalecen, pasan al siguiente nivel, y ahora son capaces de soportar eso y mucho más. Ahora he perdido el miedo al Vipassana (al menos por ahora), y sé que cuando llegue el momento estaré preparado para eso y para muchísimo más.

Aprendizaje: Al igual que cuando ves una película dos o más veces, o lees un libro dos o más veces, descubres cada vez más y más contenido y más y más creatividad, en este segundo curso, lo que he escuchado me ha parecido aún más sublime. Las explicaciones que dan sobre el Dhamma son algo inexplicablemente sensato, inteligente, creativo y placentero para los oídos.

«Cuando no haces Vipassana, piensas que el 100 % de las causas de tu felicidad y de tu sufrimiento, son externas. Cuando haces un Vipassana, comprendes que el 90 % de las causas de tu sufrimiento y de tu felicidad, son externas, y el otro 10 %, son internas. A medida que vas progresando en el camino, llegarás a comprender y experimentar que el 100 % de las causas de tu sufrimiento, y de tu felicidad, son internas».

Sueños: En el primer Vipassana tuve los sueños más alucinantes que he tenido jamás, y además los recordaba con meridiana claridad al despertar. En esta ocasión, aunque he soñado y alguno ha sido potente, no recuerdo ninguno.

Felicidad: Seré muy breve: Cada vez me siento más, más, más feliz.

La verdad

Bien, mi querido lector o lectora, te traigo algo sobre La verdad. No la verdad sobre la que habla Frank T y Zenit, que mola bastante, sino la verdadera verdad verdadosa. Aunque ya te lo contaré más en detalle en Lo que aprendí en La India, te lo resumo aquí.

A la humanidad se la lleva engañando mucho tiempo, mucho, mucho, mucho tiempo, y las razones son cuatro y son muy sencillas:

  1. Las personas con miedo, no son capaces de transmitir amor.
  2. Las personas que no han visto La verdad, no pueden comprenderla y por lo tanto no pueden explicarla, y lo que hacen en su lugar es inventarse mierdas (digo, sus interpretaciones), consiguiendo así que tú tampoco la puedas encontrar aunque la busques.
  3. Encontrar La verdad cuesta mucho trabajo, mucho esfuerzo, mucho tiempo y muchas privaciones. Los placeres sensoriales nos alejan de La verdad, pues es más fácil perseguir una Teta que perseguir La verdad, y es aún más fácil ver pitufinetflix que perseguir La verdad.
  4. Cuando el nivel de conciencia de un ser humano es reducido, es decir, cuando un ser humano no ha madurado espiritualmente, no buscará La verdad, sino que se contentará con recibir «la verdad» de otros, y ahí prevalecerá la ley del más fuerte, cada uno contando «su verdad» y tratando de asesinar a quien no la acepta.

La historia de la humanidad se resume aquí:

Y la historia sobre La verdad, se detalla con aún más pericia aquí:

Sobre La verdad y el camino hacia ella, Buda dijo algo en el Dhamma Vandana:

Homenaje a las enseñanzas:

El Dhamma (es decir, las enseñanzas de Buda, o «La ley del universo») está perfectamente expuesto para ser visto aquí y ahora, no retrasado en el tiempo (es decir, que lo puedes ver tú mismo, que lo puedes descubrir tú, aquí y ahora, que no es como cuando en la Iglesia católica te dicen que si haces actos buenos irás al cielo y si haces malos irás al infierno después de morir), invitándote a venir y a verlo por ti mismo, conduciéndote hacia adelante hacia el Nirvana (es decir, ascendiendo en el camino hacia La verdad, hacia la más alta realización del ser) para ser conocido por los sabios, cada uno para sí mismo (es decir, que lo tienes que experimentar tú).

Resumen sencillo: Buda explicó y detalló exactamente cómo descubrir La verdad aquí y ahora, tú.

Lee esto sobre los niveles de conciencia, te ayudará a entender todo este tinglado.

Algo más: En el retiro dicen que Buda explicó algo muy, muy, muy importante sobre el Dhamma. Cuando estás en el camino, los beneficios (los frutos) ocurren aquí y ahora, y que cuanto más se avanza, más beneficios se obtienen. Los seres humanos tenemos problemas en la vida porque debido a nuestra ignorancia y desconocimiento del Dhamma, vamos en contra, y por lo tanto nos perjudicamos a nosotros y perjudicamos a los demás.

Un ejemplo: ¿Recuerdas lo que te he contado de que cuanto más das, más tienes? Bien, pues eso es parte de la Ley del Universo, y conocerlo y ponerlo en práctica hace que recibas los frutos aquí y ahora y que tu vida (y la vida de los demás) sea mejor.

Mi propuesta para ti

Propuesta uno: Querido lector, querida lectora, medita, te lo he dicho muchas veces y te lo diré muchísimas más.

Aprende meditación, la que sea, no importa, sea la que sea será un pasito que te ayudará en el camino y que en tu futuro facilitará tus decisiones (como por ejemplo si algún día quieres hacer un Vipassana, créeme que tú puedes), así sea un poquito, así sean cinco minutos al día.

Meditar, cuando no lo haces nunca, resulta complicado, pero mi propuesta para ti es que trates de meditar al menos cinco minutos diarios, como todo en la vida cada día te resultará más fácil. Luego quizás aumentes a diez, luego quizás a quince, y quizás un día hagas un pequeño retiro, y quizás un día un Vipassana de diez días, y quizás un día hagas uno de cuarenta y cinco días y, quizás, algún día descubras por ti mismo/a la enorme felicidad y la verdad de lo que tú eres.

Propuesta dos: Observa. Cuando tengas un momento difícil, una discusión con alguien, una pérdida, algo que te haga daño, que te haga estar triste, obsérvate. Empieza con tu respiración, simplemente observa tu respiración, cómo entra y cómo sale el aire por los orificios de tu nariz. Hazlo a menudo, en diferentes momentos del día, simplemente observa tu respiración. Esto te ayudará.

Mira, hazlo ahora mismo según lees estas líneas. Observa tu respiración, trata de percibirla de la manera más cercana posible.

Gracias, de corazón, por leerme.

No intentes doblar la cuchara, eso es imposible. En vez de eso, sólo intenta comprender La verdad.

Que seas feliz.

«Una muñeca de sal recorrió miles de kilómetros de tierra firme, hasta, por fin, llegó al mar.
Quedó fascinada por aquella móvil y extraña masa, totalmente distinta de cuanto había visto hasta entonces.
“¿Quién eres tú?, le preguntó al mar la muñeca de sal.
Con una sonrisa, el mar le respondió: “Entra y compruébelo tú misma”.
Y la muñeca se metió en el mar. Pero, a medida que se adentraba en él, iba disolviéndose, hasta que apenas quedó nada de ella. Antes de que se disolviera el último pedazo, la muñeca exclamó asombrada: “¡Ahora ya sé quién soy!”
Anthony de Mello

No importa si eres creyente o no creyente, religioso o no religioso, cristiano, hindú o científico, negro o blanco, occidental o del oriente, lo más importante es que tú conozcas tu propia mente y cómo funciona.
Lama Yeshe

Comments

  1. María - 10 febrero, 2020 @ 11:07 pm

    Una vez más ¡GRACIAS!

  2. José Carlos - 10 febrero, 2020 @ 11:41 pm

    ¡Gracias amigo! Saludos

  3. Noelia - 11 febrero, 2020 @ 12:11 am

    La verdad no existe, pero eso no exime a que no sigamos con nuestro cometido de buscarla y así no conformarnos con las mentiras que nos cuentan. Me alegro de tu camino amigo, gracias! (:

    • Antonio Herrero Estévez - 11 febrero, 2020 @ 8:38 am

      ¡¡Pero bueno Noe qué alegría leerte por aquí!!

      Cuéntame más porfi sobre tu opinión de que la verdad no existe, debatamos y enriquezcámosnos (o matémonosnos e impongamos nuestro punto de vista jajaja).

      Por cierto el otro día conocí a una doble tuya en el retiro,

      espero verte prontito.

  4. Noelia - 11 febrero, 2020 @ 2:12 pm

    Cuando digas nos vemos y nos tiramos horas enriqueciéndonos
    No voy a hablar de teorías, dogmas, filosofía o ciencia. Sólo diré qué como propia experiencia, creer que la verdad no existe es lo que me hace crecer y aprender día tras día, uno de las mayores lecciones que me llevo de mi Vipassana es comprobar que absolutamente todo es impermanente y estamos en constante cambio, así que me pregunto ¿Cómo va existir la verdad, si todo es una proyección de la mente? ¿Y si lo que ahora es cierto es posible que se desvanezca en menos de un segundo, cómo confiar que es verdad? En lo único que creo es en la percepción, porque hasta de la conciencia cada uno tiene su percepción. ¡Deseando quedar! =D un besazoo

    • Antonio Herrero Estévez - 12 febrero, 2020 @ 7:27 pm

      Al parecer no todo es impermanente, y deduzco que eso que no lo es es lo que Jesús y otros llamaban Dios.

      Fíjate en este texto, sacado del libro «Para beneficio de muchos», de Goenka.

      «Existen cuatro verdades últimas. Una verdad última concerniente a la materia, otra verdad última concerniente a la mente, una tercera verdad última concerniente a los contenidos mentales, y la cuarta verdad última es el estado de Nibbana. Todas ellas son permanentes. Las tres primeras son permanentes en su naturaleza de cambio. Y la cuarta es permanente en su naturaleza de no cambio, allí no puede haber ningún cambio. Así que todo, con respecto a esto, está cambiando y no cambiando.

      Damos importancia a lo que está constantemente cambiando porque, en nuestra ignorancia y locura, desarrollamos apego hacia lo que ha de cambiar, y cuando cambia nos deprimimos. El apego trae desdicha. Es por esto que toda enseñanza de Vipassana es comprender que todo lo que está cambiando está permanentemente cambiando. Esta naturaleza del cambio no se va, pero nuestro apego hacia ella debe irse, en caso contrario, sufriremos. Vipassana es únicamente para este propósito, no para establecer ninguna filosofía».

      O como dice una frase del Bhagavad Gita;

      «Yo soy la fuente de todos los mundos espirituales y materiales. Todo emana de mí».

      En fin, sea como sea, hasta que no lo descubramos por nosotros mismos, son sólo filosofía, y son sólo el camino de otro.

      Mi tarea es verlo yo con mis propios ojos, encontrarme con eso que no cambia.

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